Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

László Csatáry


                  

Ayer, cuando compraba las tres últimas novelas de Philip Kerr protagonizadas por el impagable Bernie Gunther para que mi padre las leyera en la playa (a mi padre le encanta la serie de libros sobre el detective alemán), me acordé de cuánto se quejan ciertos estirados de que algunos autores escriban novelas en las que salen nazis, y, peor aún, que haya lectores que las compren e incluso las lean.
Me acabo de enterar que hace un rato ha sido detenido en Budapest László Csatáry, de 96 años, acusado de ser el responsable de haber mandado a más de 15.000 judíos a los campos de exterminio. Qué curioso. No se trata de una película. No se trata de una novela. No es un documental en blanco y negro y sin sonido, ni la página delgada y amarillenta de un periódico guardada durante décadas en un cajón. Se trata del verano de 2012 y lo estoy viendo en la pantalla de mi ordenador. La detención de László Csatáry es una muestra más de lo cerca que nos quedan los nazis en el tiempo. Mucho más cerca de lo que me gustaría.
También me viene hoy a la memoria una película que vi hace veintitrés años: La caja de música, de Costa Gavras. Jessica Lange interpretaba a una abogado que debía defender a su padre (emigrante húngaro en Estados Unidos, qué casualidad) de las acusaciones de haber sido un nazi y un torturador más de cuarenta años antes, durante la Segunda Guerra Mundial. No voy a destripar el final, pero os recomiendo que la veáis. 
La película planteaba, además, una cuestión interesante: ¿tiene sentido encarcelar a un anciano tantos años después? Veintitrés años más tarde la pregunta tiene aún más sentido: ¿tiene sentido encarcelar a un hombre con la muerte a la vuelta de la esquina? Posiblemente no. Ni siquiera juzgarlo. Pero tampoco estaría de más que no pudiera dormir tranquilo el tiempo que le quede de vida. Que se le remueva la conciencia. Si la tiene.
Es lo menos que se merecen las víctimas.


© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2012

Comentarios

Rosa mary ha dicho que…
Hola si acabo de ver la noticia ,me gusta saber todo le que tenga que ver con nazis y por eso tengo algunos libros y películas sobre el tema.A si debería estar en la cárcel claro que sí porque sea un anciano no tiene que dar lastima ,(de eso se aprovechan ellos )y a los que el quito la vida solo por ser de otra religión ? a ellos no les permitieron llegar a ser ancianos .Para mi merece pudrirse en la cárcel.Quizás me he dejado llevar un poco pero me revienta esa gente .(Veía cazadores de nazis )en la 2 cadena .Buenas noches Andrés

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

Nadar hasta que pueda

Regalo ejemplares de El factor Einstein