Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Posponer la felicidad



Aunque no me gusta el calor esperaba que el verano se prolongase un poco, al menos hasta mediados de octubre, igual que el año pasado. Tengo alguna foto del otoño anterior, en la playa. Como voy poco a la playa en verano procuro aprovechar para escaparme unos días antes de que llegue el frío, bañarme un rato. No sé. Lo que hace mucha gente en verano pero yo siempre pospongo con el riesgo de que algún año el verano termine cuando lo marca el calendario. A pesar de la frustración me consuelan las nubes y la fina lluvia en el sur, levantarme por la mañana y tener incluso que abrigarme para sentarme en el despacho.
Seguro que las nubes y la lluvia desaparecerán y el calor volverá, a ráfagas, hasta quizá finales de octubre, pero yo ya no estaré en el sur. Y el único consuelo será que el verano sucederá otra vez, y quizá seré tan torpe para esperar otra vez a disfrutar de la playa en otoño.
Quizá no sea tan bueno retrasar la felicidad cuando uno la tiene al alcance de la mano.








© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2012


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