A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
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El placer de volver a casa. Tour de El silencio de tu nombre IV (Sevilla)
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Desde el viernes ando con una extraña mezcla de ilusión y
contención porque, nada más salir, El silencio de tu nombre se ha colado en la lista de los diez libros más
vendidos de España. Siempre procuro tomarme las buenas noticias con calma y
mirar para otro lado cuando creo que puede tratarse de un espejismo. Pero ayer
por la tarde la comercial de Random House me habló de unos números fantásticos,
y aunque sostengo que el número de ejemplares vendidos no hace mejor ni peor a
un libro, mentiría si no afirmara que, si los lectores lo compran, mucho mejor.
Me había propuesto escribir un diario de la promoción. Y
digo diario en el sentido más literal, pero, aunque quise, el lunes y ayer
cuando llegué a casa sólo me quedaron fuerzas para sentarme delante del
ordenador y contestar a los comentarios de los lectores en las redes sociales.
Esta mañana es la primera vez que tengo un momento de sosiego. Todavía he de
contestar a las preguntas de una entrevista, y mañana tendré un encuentro
digital con los lectores en Canal Sur, una grabación para los informativos y
una entrevista en la tele. Pero hoy puedo aprovechar un rato para actualizar el
diario de la promoción.
Aunque estoy en Sevilla es como si estuviera en otra ciudad,
porque el lunes por la mañana, María, de Edere, la empresa que lleva
los asuntos de prensa de Random House en Andalucía, me recoge en un taxi para
ir a Punto Radio. Ahora se llama ABC Punto Radio, pero yo estoy acostumbrado al
nombre antiguo, el mismo que tenía cuando yo iba cada semana para recomendar
libros a los oyentes y a contar delante de un micrófono las cosas que me
apetecía. Echo mucho de menos la radio. Cristóbal Cervantes me dirá lo mismo el
martes. Ahora la emisora ya no está en el Estadio Olímpico, sino en el edificio
de ABC, pero los compañeros son los mismos. Le doy un abrazo a unos cuantos
viejos conocidos: Ali, César, Ricard. Llega Paco Robles y me dice que tengo la
culpa de sus ojeras porque ha estado leyendo El silencio de tu nombre hasta muy tarde. Aquí os dejo un recuerdo
del rato que estuvimos charlando.
Luego vamos al Hotel Inglaterra porque hemos quedado con
Gloria, de la web Elclubexpress.com, y en cuanto terminanos vamos corriendo
para una entrevista en la COPE con Manuel Salvador. Salimos de la radio con
cierta prisa porque tenemos que comer pronto para estar dentro de un rato en Canal
Sur radio, pero en la puerta de la emisora la moto de un policía nos impide el
paso. María frunce el ceño, pero el policía se baja, se quita el casco y nos damos
un abrazo. Es un buen amigo.
Un rato después estamos en los estudios de Canal Sur Radio,
donde vuelvo a recibir el cariño de otros viejos conocidos: Vicky y Jesús.
Primi me lo envía desde Granada, al otro lado del micrófono. Qué gusto cuando
los periodistas se han leído tu libro y además lo han disfrutado. A última hora
tenemos una cita con el siempre gentil Andrés González-Barba en ABC. Pasamos un
largo rato hablando de mi novela y de otras muchas cosas que tienen que ver con
este oficio en el que mi tocayo periodista ya ha hecho alguna incursión.
Cae la tarde cuando me despido de María. Hace mucho calor.
Recuerdo haber pasado menos calor muchos días de este verano. Estoy deseando
que el otoño empiece de una vez. Agotado, aprovecho para ir a entrenar, y
cuando llego a casa ya es muy tarde y caigo rendido. El martes tengo que levantarme
muy temprano porque la agenda está repleta: tres radios, una web, dos periódicos,
y un programa de televisión. Mañana os lo cuento. Sólo añadiré que tenía una gran sorpresa esperándome en casa: esa misma tarde me habían enviado los primeros ejemplares de El factor Einstein en bolsillo. Muchas emociones para un mismo día. Pero hoy no toca hablar de eso...
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
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