A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
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Viejos conocidos. Tour de El silencio de tu nombre V (Sevilla)
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La agenda del martes es todavía más apretada. La primera
visita es a los estudios de RNE en Sevilla, para grabar el programa Historias de papel, con el bueno de
Manuel Pedraz. Manuel Pedraz es uno de los periodistas que lleva entrevistándome
desde hace ocho años, cuando publiqué La clave Pinner. Tengo que decir que desde la primera vez me
trató con el mismo cariño, y que es uno de los periodistas culturales a quienes
más aprecio. Además de por su voz inconfundible y ese acento andaluz del que,
igual que un servidor, se siente orgulloso, sus entrevistas son reconocibles
porque empiezan con el autor leyendo un párrafo de su libro.
Aún no son las once y ya aprieta el calor. Frente al hotel
Colón, y procurando mantener los ojos abiertos sin quedarme ciego, me dejo
retratar por Belén, la fotógrafo de El
diario de Sevilla. Ayer, cuando vi la foto en el periódico, como siempre
reconocí que el esfuerzo mereció la pena: los fotógrafos de prensa suelen hacer
muy bien su trabajo. Carlos Lorenzo, de El diario de Sevilla, y Alejandro Luque, de El correo de Andalucía, me entrevistan al alimón mientras tomamos
un café. Alejandro, un viejo conocido de la prensa, me hace una pregunta, no sé
si off the record, que me interesa
mucho porque se sale de lo habitual estos días: ¿y el Andrés cuentista? ¿Aún sigue
ahí? Yo espero que sí, le dije. Pero el panorama editorial no está para
publicar muchos cuentos. Ya me gustaría.
Vamos corriendo a los estudios de la SER porque hemos de
grabar una entrevista con Nacho Ares para el programa nacional del fin de
semana, y luego andando hasta los estudios de Onda Cero porque tengo que estar
en directo con mis queridos Chema García y Susana Valdés. Ha
llovido mucho desde que empecé a colaborar en Onda Cero, pero nada más entrar Eduardo deja los papeles que está ordenando y viene a darme un
abrazo. Lo mismo me pasa con Nacho y con Ángel Luis. Siempre me he llevado muy
bien con los técnicos de la casa y he de decir que cada vez que cruzo la puerta
de los estudios de Onda Cero es como si estuviera en la mía. Con Chema y con
Susana es como si no me entrevistaran, y por espinoso que sea el tema al final
aparecen las risas. Y está muy bien que sea así. En este enlace podéis escuchar
la entrevista:
María y yo salimos de la radio a toda carrera, y bajo el sol
inmisericorde de la avenida de la Constitución caminamos a paso ligero hasta el hotel Inglaterra
porque tenemos una entrevista con las chicas de la web Sevilla Trendy. Luego vamos a comer, y por fin se acerca Nuria, que
le dará el relevo a María y me acompañará al último encuentro de la tarde en la
librería Beta de la calle Sierpes, para grabar el programa de Giralda TV 27 letras con mi
amigo Cristóbal Cervantes.
Hay unas cuantas personas a las que jamás se me ocurre
darles la mano, sino un abrazo sincero. Cristóbal es una de ellas. Durante
siete años he estado a su lado cada semana en la radio y creo que nos conocemos
los dos tan bien que, cuando me entrevista, aunque yo sé lo que me va a
preguntar y él sabe lo que le voy a responder, todo resulta tan natural que es como
si fuera la primera vez. Cristóbal Cervantes siempre ha sido extremadamente
generoso conmigo. Ya tenía ganas de decirlo públicamente. Y, aunque ya lo haya
dicho alguna vez, no está de más repetirlo.
Otra vez se ha pasado el día volando. Me despido de Nuria en
la puerta de Beta y me alejo del centro buscando la sombra en este maldito
verano que se alarga hasta mediados de octubre.
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
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