Oye, chaval

Imagen
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El hombre precavido. Tour de El silencio de tu nombre XXI (Valladolid)



         Muy temprano. No me ha dado tiempo a desayunar siquiera en el hotel porque la cafetería aún está cerrada, pero ya estoy en el cercanías que me lleva desde Sol a Chamartín. De tan precavido soy un poco exagerado. El tren de Valladolid sale a las 8,30, pero tres cuartos de hora antes ya estoy desayunando en la barra de uno de los bares de la estación. No hace tanto frío como imagino cuando llego a esta elegante ciudad castellana. Viajo solo esta vez. Nuria me ha preparado una carpeta con las direcciones y los planos para saber cómo llegar a las entrevistas. Pero casi todos los periodistas son también viejos conocidos de mi última visita a la ciudad. Acabo sintiéndome como en casa. De la COPE voy al hotel donde he quedado para otras dos entrevistas. Pido un café, me acomodo y saco un ejemplar de El silencio de tu nombre, como una consigna secreta. No tarda en acercarse alguien. Otro más espera. Entre una entrevista y otra salgo a dejarme retratar para La Razón. Un leve pestañeo. Ya estuve en ese mismo parque, hace poco más de dos años, haciendo exactamente lo mismo. Sonrío para mis adentros. El periodista de La Razón me acerca a los estudios de Onda Cero. Da gusto que a uno lo traten bien.
         De allí me marcho a Punto Radio y después de comer tendré que volver al mismo edificio para una entrevista en directo en la televisión autonómica de Castilla y León. Pero no me voy a ir de Valladolid sin darme al menos una vuelta por la Plaza Mayor. Almuerzo algo rápido. No me gusta comer mucho cuando tengo alguna entrevista por la tarde. Me da sueño y temo que mis respuestas sean más espesas. Antes de las cinco ya estoy en los estudios y empieza la entrevista. Aquí la tenéis:

Me sobra tiempo para coger un taxi y volver a la estación. Hablo con Nuria para decirle que todo está bien y ella me recuerda que por la mañana tengo una cita en la editorial con Aurora Intxausti, de El País. Todavía voy a tener tiempo de pasear un rato por el centro cuando llegue a Madrid. Es lo bueno de ser precavido, supongo…

© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2012




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Espero leer tu novela como ya hize con la anterior EL VIOLINISTA DE MAUTHAUSEN reseñada en mi blog. Una novela fascinante y un gran trabajo de investigación por tu parte. Recibe un cordial saludo de un nueva lectora.
Rosa mary ha dicho que…
Hola muy bien la entrevista ,eres muy madrugador. Que tengo el libro pero aun sin leer cuando le llegue el turno te aviso .Ya veo que has vuelto a cambiarlo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Encantado, Ladymaryboleyn. Espero que El silencio de tu nombre te guste tanto, o más,que El violinista de Mauthausen.

Lo mismo te digo Rosa Mary. Espero que te guste El silencio de tu nombre.

Abrazos,

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

Nadar hasta que pueda

Regalo ejemplares de El factor Einstein