Cada
vez me siento más cómodo en el ajetreo de la promoción, pero no porque me vaya
acostumbrando. Es por el frío. Da gusto salir a la calle con un abrigo y una
bufanda. Aunque a veces ha refrescado por la mañana, en Barcelona, Sevilla,
Málaga, Córdoba, Granada, Valencia y Murcia he pasado calor. Y a mí el calor me
agobia, me atonta, me deja sin fuerzas. Sin embargo el frío me activa, me
entran ganas de pasear por la ciudad donde esté desde muy temprano. A Tomás, el
portero con uniforme de almirante del hotel Ercilla tampoco parece preocuparle
el frío. Le queda un mes para jubilarse, y no sé si por eso se muestra siempre
tan contento o es que siempre ha sido así. Por lo que la gente lo aprecia,
estoy seguro de que lo segundo.
Txema
me recoge por la mañana y empezamos la peregrinación por estudios de radio y un
programa de televisión que vamos a grabar en un restaurante. Entre medias quedamos
con algún fotógrafo rezagado que tiene que retratarme para su periódico. Nunca
me acostumbro a las sesiones de fotos en plena calle. Te apoyas en una pared o
en una farola o te sientas en un escalón y sigues las indicaciones del
fotógrafo mientras te apunta con la cámara y la gente pasa por tu lado
procurando no estorbar y preguntándose si tu cara debería sonarle.

Luego volvemos al hotel porque
también tienen que hacerme unas fotos y hemos quedado con un periodista para
una entrevista. Después de comer también tenemos que visitar algún estudio de
radio, y por la noche, aunque estoy agotado, no puedo dejar de pasear un largo
rato por la ciudad, en silencio: desde el hotel Ercilla hasta la plaza Moyúa,
seguir hasta el Guggenheim, cruzar el puente y girar a la derecha buscando la
ciudad vieja. Por la tarde he entrado en una librería y he comprado De qué hablo cuando hablo de correr, de
Haruki Murakami. Me he dejado en Sevilla los libros que tenía preparados para
el viaje, y me aterra la idea de estar sin nada que leer. Pero cuando vuelvo al
hotel estoy tan cansado que no puedo mantener los ojos abiertos.
© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2012
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