Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Propósitos



Empiezo 2013 apático, como cada enero (y esta vez, además, lesionado), retrasando deliberada y perezosamente la decisión de escoger entre alguno de los proyectos que barajo, ideas que ahora sólo están en mi cabeza o apenas esbozadas en un cuaderno, y que en cuanto las elija convivirán conmigo durante mucho tiempo y pensaré en ellas incluso los días en que no me siente a escribir en mi despacho. Quizá por eso cada vez tardo más a la hora de elegir un proyecto, retraso el inicio de una nueva novela todo lo que puedo, al menos hasta tener la impresión, nunca la certeza, de que me gustará convivir con los personajes y con el mundo inventado durante tantos meses. Pero caigo en la cuenta estos días de que ya he pasado demasiado tiempo sin embarcarme en un proyecto de envergadura, y que aunque El silencio de tu nombre apenas lleva tres meses en las librerías y espero que aún tenga por delante un largo recorrido, ya es hora de ir arremangándome, sin prisas. Ponerme a esbozar una nueva novela que seguramente no empezaré a escribir antes de la primavera y que, con suerte, llegará a los lectores a finales de 2014, o tal vez más tarde. De todas las historias que me rondan en la cabeza hay un par de ellas que ahora me apetece escribir. Lo mismo empiezo a trabajar en las dos a la vez. Puede que incluso al cabo de un tiempo se conviertan en una misma novela. Quizá con suerte me daré cuenta antes de empezar a escribirlas de que ninguna de las dos merece el esfuerzo de ponerlas negro sobre blanco. Pero basta ya. No me gusta pensar a tan largo plazo. Me angustia. Es mejor disfrutar del trabajo de cada día, de la satisfacción de haber cumplido con uno mismo. Y la vida siempre te trae cosas inesperadas. Cosas buenas y cosas malas. Quién soy para saber lo que ocurrirá dentro de tanto tiempo. Quién puede tener la certeza o la soberbia de decir en voz alta que estará aquí siquiera.


© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2013

Comentarios

aureavicenta ha dicho que…
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Pakiba ha dicho que…
Que se cumplan todos tus propósitos para este año 2013.
naty ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
naty ha dicho que…
Mis mejores deseos para tí,Andrés.Que todos tus proyectos se cumplan.Feliz 2013!Muchos éxitos para tí!
Un abrazo.
Rosa mary ha dicho que…
Hola que tal, como tú dices nunca se sabe lo que puede pasar en todo un año ,pero que se cumpla si no todo al menos una parte .¿Mucho tiempo verdad? el año no termino bien para mi y el que empieza lo llevo como puedo.MUY BUENAS TARDES
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Gracias a todos por vuestros comentarios. Rosa Mary ¿qué te ha pasado?
Un abrazo,

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