Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Primavera



         Parecía que nunca iba a salir el sol, que el buen tiempo no sería más que un recuerdo y el clima siempre sería desapacible, como en esas películas apocalípticas en las que por culpa de un cataclismo el mundo se ha convertido en una suerte de erial en el que sólo sobreviven los más fuertes o los más listos, pero desde ayer luce un sol generoso en el suroeste de España, y esta mañana, aunque desde hace semanas arrastro una lesión no muy grave pero incómoda que me molesta bastante al caminar, no he podido evitar dar un paseo de más de una hora por el campo. Bastan unos minutos andando para ver, después de tanta lluvia, que el verde va ser muy generoso esta primavera. Soy tan bruto que al poco de salir a caminar ya no me acuerdo de la lesión salvo cuando recibo el aviso de algún pinchazo al que procuro no prestar atención. No hace calor pero tampoco hace frío, y en las huertas con naranjos que flanquean el camino ya se puede oler el azahar, inconfundible, tan intenso en esta tierra. No durará mucho la primavera, por desgracia. No porque aún tenga que llover bastante o vengan algunos coletazos de frío, sino porque antes de que podamos darnos cuenta el calor implacable del verano será lo habitual hasta finales de septiembre, octubre quizá. A uno le gustaría que este tiempo durase hasta el otoño, pero por mucho que le gusten las utopías sabe que es imposible, que sólo es primavera una vez al año, y aquí dura demasiado poco.



         © Andrés Pérez Domínguez, abril de 2013

Comentarios

Meg ha dicho que…
Aquí también dura poco la primavera, es un tiempo ideal, aunqeu yo soy más de invierno. Por cierto, no sé si podré llegarme a la Feria de Sevilla este año, ¿estarás firmando algún día? Tengo "El silencio de tu nombre", no lo he leído todavía. Fue un regalo y tuve la opción de tener el ejemplar firmado, pero el que quedaba firmado no estaba en muy buen estado y soy muy meticulosa para eso, el libro que me llevo o que me regalan tiene que estar en perfecto estado de tapas y de todo. En fin, todo este rollo que he soltado es sólo paar eso, para saber si firmarás. Un abrazo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Hola, Meg. Seguramente firmaré en la Feria del Libro de Sevilla. Lo anunciaré por aquí y en las redes sociales, claro.
Un abrazo,

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