Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Críticas contaminantes


Sé que ahora es lo habitual cuando alguien quiere enterarse de qué va una película o un libro antes de leerlo o pagar la entrada en el cine, pero a mí me gusta hacerlo al revés. Quiero decir que lo más lógico es entrar en el foro de turno y leer los comentarios que ha dejado el personal. Y no es una mala idea, pues generalmente las opiniones de los otros sirven como guía. O pueden servir. Pero será porque antes, cuando no existía Internet, a mí me gustaba ir a ver una película o leer un libro sin haber leído una sola crítica sobre ellos, ahora tampoco me gusta entrar en los foros para saber lo que piensan los demás. Hoy he hecho la prueba para ver lo que dicen por ahí sobre una película que he visto hace poco y me ha decepcionado y una serie que me ha encantado. Algunos espectadores opinan lo mismo que yo y otros opinan lo contrario, faltaría más. Al cabo, cuando me siento a ver una película o a leer una novela no soy más que un lector o un espectador cualquiera. Y leer críticas a posteriori sirve para saber precisamente eso, que es imposible, y por supuesto saludable, que todos opinemos igual.
Pero es que leer comentarios sobre una película o un libro antes de verla o leerlo te condiciona, y yo creo que siempre para mal. Me explico: si antes de ver esa película hubiera leído algunos de los comentarios tan amables que la califican de obra maestra quizá hasta me hubiera gustado menos porque mis expectativas habrían sido demasiado altas. De hecho, ya lo eran por tanta gente que había hablado de ella desde que se estrenó y puede que por eso al final no me gustase tanto. Si antes de sentarme a ver esa serie que he disfrutado mucho hubiera leído los comentarios negativos que circulan en la Red quizá me habría puesto delante de la tele con una desconfianza incómoda por lo que me advirtieron. Por eso, como me voy haciendo mayor y más cascarrabias, no puedo sino reafirmarme en la forma de proceder de siempre: ver una película, una serie o leer un libro porque me interese el tema, la curiosidad me empuje, la intuición me anime o algún amigo cuyo criterio respete y conozca bien mis gustos me los recomiende. Enfrentarme a lo que voy a ver o leer con la misma inocencia que si fuera un niño. Sin que la opinión de nadie me condicione.
Todo lo demás es ruido.

© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2013


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