Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Lo que no suma, resta


No soy de los que se hacen propósitos para el año que empieza. Además, enero me parece un mes áspero, antipático, y tenía tantas ganas de volver a mi rutina que no he esperado a mañana y esta misma tarde he abierto la carpeta donde guardaba el manuscrito de mi nueva novela. Me gustan las Navidades pero ya estaba un poco cansado de fiestas. No tengo propósitos para este 2014 que estrenamos salvo poder quedarme al menos como estoy. Será que me voy haciendo mayor y cada vez soy más consciente de que la vida es mejor cuanto más sencilla y que el mundo de cada uno se reduce a unas cuantas cosas que casi siempre están al alance de la mano. Un viejo amigo con el que perdí el contacto hace mucho siempre me decía, con ademanes paternales que nunca le pedí y tampoco me gustaban, que, tuviera lo que tuviera o consiguiera lo que consiguiera, nunca me conformara. Pero la gente que vive como si estuviera en una competición permanente me acaba cansando enseguida, por su manera de estar en el mundo y porque acostumbra a mirarte por encima del hombro si no te gusta estar en una carrera interminable.
 No sé si me he vuelto más sabio con el tiempo, pero sin duda algo más viejo, y una de las pocas certezas que tengo cuando me aproximo a la mitad de la cuarentena es que siempre encuentro algo que me sorprende, y cada vez me parecen más ridículas las afirmaciones de quienes creen saberlo todo o presumen de que nadie podrá engañarlos. También tengo claro que la vida resulta más agradable cuanto más sencilla, y cuando deseas algo resulta conveniente pararte a pensar si además lo necesitas. Cuanto antes seas capaz de darte cuenta de la diferencia, mucho mejor. No sería mala idea aplicar a la vida aquella máxima que decía Hitchcock sobre los guiones, donde lo que no suma, resta.
Que 2014 os sea leve.


© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2014

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