Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

España en un post


Mirar las estadísticas de las visitas de un blog puede ser un estudio sociológico bastante curioso. Cualquiera que administre una bitácora lo sabe. No es que Internet sea malo o bueno, como sostienen algunos. La Red no es más que un reflejo de la vida, un lugar donde se repiten los mismos comportamientos ―solidarios, mezquinos, voyeuristas, envidiosos, generosos...―, un espejo de lo que ocurre al otro lado del ordenador. No hay que asustarse más de lo que uno se debería asustar en el mundo real.
Las estadísticas, decía. Lo que mueve a la mayoría de la gente se puede comprobar de una forma precisa en el número de visitas de cada entrada. No resulta extraño que cualquier post con la palabra sexo en el texto tenga más lectores que otro en el que cuentas lo que te gusta pasear por el campo en verano. Y tampoco es raro que una entrada en la quien firma esta reflexión muestra su perplejidad porque Telecinco dedique un programa entero en la hora de máxima audiencia a glosar la figura ejemplar de Kiko Rivera ―un post donde también se menciona a Belén Esteban, Rocío Carrasco o Carmen Janeiro― alcance en dos semanas más de mil visitas. El número de lectores que consiguen las entradas en las que uno declara con cierta ingenuidad su entusiasmo por El tango de la Guardia Vieja o las novelas de Philip Kerr protagonizadas por Bernie Gunther, o las reseñas de los libros propios que el autor de esta bitácora cuelga para sus lectores, mejor no lo digo. De verdad que sólo conseguiría que los lectores de La separata pensaran que soy un mentiroso. Lo mismo pasa con una entrevista, la muerte de Paco de Lucía o la recomendación de la última película de David Trueba. No me quejo. Es lo que tenemos y no queda otra que asumirlo. Simplemente, como haría un notario, levanto acta de lo que hay: España en un post. Ni más ni menos.


© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2014

Comentarios

Esther ha dicho que…
Sabor a decepción. Y, no me extraña. Es patéticamente decepcionante comprobar el gusto de la mayoría de los españoles.
Gracias a Dios hay muchas y agradables excepciones.
Saludos.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Sí, España, como en tantas otras cosas, también se puede dividir entre los partidarios de lo zafio y los que no... Un abrazo,

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