A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...
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Un andaluz avergonzado
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Cada vez que a un
andaluz le da por hacerse el gracioso en la tele me echo a temblar, sobre todo
si sospecho que exagera el acento ―tan hermoso y del que presumo― o lo
convierte en una cadena de exabruptos y desórdenes sintácticos con el único fin
de llamar la atención o hacer gracia a unos cuantos tertulianos que pretenden
reírse de él. No es lo mismo hacer gracia que se rían de uno, vaya. Pero casi siempre
es culpa del graciosillo, que además sabe que se mofan de él y no le importa. O
lo busca. Al cabo, se trata de otro atajo hacia la fama.
No conocía a Álvaro
Ojeda. Suelo ser impermeable a los asuntos virales en Internet, pero anoche me
enteré de que este periodista jerezano ha grabado un vídeo dirigido a Pablo
Iglesias, el líder de Podemos. Me enteré y lo vi, por curiosidad, lo confieso.
Vaya por delante que
no soy uno de los seguidores de Podemos. Según decía Álvaro Ojeda anoche en la
tele, los motivos de las críticas al vídeo que circula en la Red son su acento
andaluz y la ideología cercana al partido de Pablo Iglesias de quienes lo
insultan. Yo soy andaluz, vivo en Andalucía, e insisto, no me gustaría ver a
Pablo Iglesias en la Moncloa, pero no sé si me gusta menos que muchos españoles
que no han estado nunca en mi tierra piensen que al sur de Despeñaperros todos
hablamos como Álvaro Ojeda y presumimos de cecear o de que no se nos entienda.
Aunque haya mucha gente que cecee, y eso no es malo, desde luego. Pero
Andalucía es mucho más que eso. Y hay muchos tipos de acentos en Andalucía. No
tendría bastante para contarlo en un post. Ni es el tema, creo. Me molesta
mucho (lo he contado aquí alguna vez) que porque seas andaluz mucha gente
piense que enseguida vas a contarle un chiste o te va a hacer gracia escuchar
cómo imita tu acento, casi siempre con una torpeza extrema que no es sino el
resultado de un pésimo oído y una tremenda ignorancia de cómo se habla en
Andalucía.
No sé si Pablo
Iglesias habrá visto el vídeo de Álvaro Ojeda. Lo más inteligente sería no
contestar. Además, yo estaría frotándome las manos si fuera él o uno de los
seguidores de Podemos. Pero sólo soy un andaluz avergonzado.
¿Lo has pasado bien?, me pregunta, al final de la noche. El bar atestado. Una pareja amable nos ha cedido un hueco en la barra. Sólo quería ofrecer la entrada a quien de verdad pudiera disfrutarlo. Tres horas antes, en el taxi, se parte de la risa cuando le digo, medio en broma, o no tanto, que mi último concierto fue el de Spandau Ballet en Sevilla, en 1987. No pensaba ir al de Joaquín Sabina, pero ella fue el martes y tenía otras dos entradas para hoy. Me cuenta que hará todo lo posible por ir también al del sábado. Me admira su voluntad de pasarlo bien, de disfrutar. Me admiran sus ganas de vivir. Sobre todo, confiesa, me va gustar el concierto de hoy porque espero que te guste mucho a ti. Pero no quiero que se sienta como la anfitriona de una fiesta, preocupada porque sus invitados lo pasen bien antes que por disfrutar ella misma. Cruzamos la Puerta del Príncipe, la misma por la que salen a hombros los toreros, y ya tengo los vellos de punta. Nos equivocamos de asiento y para ver l...
Aunque soy combativo por naturaleza y me dejo el pellejo antes de bajar los brazos, a veces me canso. No pasa nada: cierro los ojos, duermo o me encierro en una coraza hasta que vuelvo a salir a pelear. A todo buen boxeador le queda un gran combate dentro, reza una máxima pugilística. Pero a veces me pregunto qué pasará cuando no tenga ganas de pelear, cuando me quede sin fuerzas o ya no merezca la pena. Si hablo de esto con gente de mucha confianza (muy pocas personas, en realidad), suelo decir que me iré a una playa, me desnudaré en la orilla y nadaré mar adentro hasta que me rinda el cansancio. Escribí un cuento hace pocos años donde uno de los personajes hacía justo eso. Los juntaletras acostumbramos a contar las verdades importantes en la ficción. No he publicado esa historia. Todo se andará, espero. Alguna vez, alguna vez tal vez... Pero sé que no será tan fácil. No publicar ese cuento, sino nadar hasta que me fallen las fuerzas, por muy poética que se me antoje esa despedi...
A ver cuándo me regalas tu libro. Es una frase que los escritores estamos acostumbrados a escuchar. No sé mis colegas, pero yo casi nunca regalo un libro mío a quien me la suelta, casi siempre amigos que hace mucho que dejaron de serlo o gente que de pronto parece profesarte un empalagoso cariño repentino aunque antes casi nunca te haya dirigido la palabra. Pero también hay unas cuantas personas a las que nunca consiento que compren un libro mío, y lo primero que hago cuando la editorial me manda unos algunos ejemplares (por cierto, para quien no lo sepa: la editorial no regala los libros al escritor. Se los descuenta en la próxima liquidación. Los que le corresponden a él y todos los que han gastado en la promoción) es dedicarlos, meterlos en un sobre y mandarlo por correo, o incluso llevárselo personalmente a sus casas. Muchas de estas personas tan queridas por mí frecuentan este blog y saben que estoy hablando de ellos. A lo mejor es porque toda mi vida he buscado y comprado los lib...
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