A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
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Un andaluz avergonzado
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Cada vez que a un
andaluz le da por hacerse el gracioso en la tele me echo a temblar, sobre todo
si sospecho que exagera el acento ―tan hermoso y del que presumo― o lo
convierte en una cadena de exabruptos y desórdenes sintácticos con el único fin
de llamar la atención o hacer gracia a unos cuantos tertulianos que pretenden
reírse de él. No es lo mismo hacer gracia que se rían de uno, vaya. Pero casi siempre
es culpa del graciosillo, que además sabe que se mofan de él y no le importa. O
lo busca. Al cabo, se trata de otro atajo hacia la fama.
No conocía a Álvaro
Ojeda. Suelo ser impermeable a los asuntos virales en Internet, pero anoche me
enteré de que este periodista jerezano ha grabado un vídeo dirigido a Pablo
Iglesias, el líder de Podemos. Me enteré y lo vi, por curiosidad, lo confieso.
Vaya por delante que
no soy uno de los seguidores de Podemos. Según decía Álvaro Ojeda anoche en la
tele, los motivos de las críticas al vídeo que circula en la Red son su acento
andaluz y la ideología cercana al partido de Pablo Iglesias de quienes lo
insultan. Yo soy andaluz, vivo en Andalucía, e insisto, no me gustaría ver a
Pablo Iglesias en la Moncloa, pero no sé si me gusta menos que muchos españoles
que no han estado nunca en mi tierra piensen que al sur de Despeñaperros todos
hablamos como Álvaro Ojeda y presumimos de cecear o de que no se nos entienda.
Aunque haya mucha gente que cecee, y eso no es malo, desde luego. Pero
Andalucía es mucho más que eso. Y hay muchos tipos de acentos en Andalucía. No
tendría bastante para contarlo en un post. Ni es el tema, creo. Me molesta
mucho (lo he contado aquí alguna vez) que porque seas andaluz mucha gente
piense que enseguida vas a contarle un chiste o te va a hacer gracia escuchar
cómo imita tu acento, casi siempre con una torpeza extrema que no es sino el
resultado de un pésimo oído y una tremenda ignorancia de cómo se habla en
Andalucía.
No sé si Pablo
Iglesias habrá visto el vídeo de Álvaro Ojeda. Lo más inteligente sería no
contestar. Además, yo estaría frotándome las manos si fuera él o uno de los
seguidores de Podemos. Pero sólo soy un andaluz avergonzado.
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
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