Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Lo inesperado


He dormido regular por los fuegos artificiales y los petardos de los chavales -que no me gustaban de niño y de mayor siguen sin gustarme- y por un resfriado traicionero que me obliga a estar encerrado. Me visto igual que para una expedición polar y salgo a dar una vuelta con Mowgli. La mañana del uno de enero tiene un aire inevitable de película postapocalíptica. Hasta los perros parecen tener resaca, porque ninguno ladra cuando pasamos por la puerta de su casa. No me gusta hacer planes, pero en las calles desiertas empiezo a pensar en los asuntos de los que habré de ocuparme este año recién estrenado: una novela corta que estará en las librerías en pocas semanas, un registro al que no tengo acostumbrados a mis lectores, y la curiosidad y la incertidumbre siempre agazapadas. ¿Gustará? ¿Juzgarán los lectores la obra por sí misma o será imposible que no la comparen con otras novelas mías? También, la semana próxima empezaré a dar un último repaso a la novela que me ha tenido ocupado desde septiembre de 2013 y se la mandaré a mi agente. Ayer me preguntaba un amigo por esta nueva novela y le decía que aún no la había entregado. Me gusta dejar reposar los libros que escribo antes de enseñárselos a nadie, le expliqué. Lo cierto es que cada vez me gusta más. Luego creo que retomaré un proyecto que tenía iniciado cuando se me cruzó esta nueva novela que entregaré en las próximas semanas, una historia en la que me reencuentro con mi querido Gordon Pinner. Tengo unas doscientas páginas, así que puede que antes de que acabe 2015 esté lista. Pero, quién sabe. Decía más arriba que no me gusta hacer planes, y lo mejor sería que no hubiera un sólo día en este año que empieza en el que no sucediera algo inesperado.

Andrés Pérez Domínguez, enero de 2015

Comentarios

naty ha dicho que…
Que sigas logrando muchos éxitos en tu carrera de escritor, Andrés. Feliz año!! Un abrazo!

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Presentación en Sevilla