Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Lo inesperado


He dormido regular por los fuegos artificiales y los petardos de los chavales -que no me gustaban de niño y de mayor siguen sin gustarme- y por un resfriado traicionero que me obliga a estar encerrado. Me visto igual que para una expedición polar y salgo a dar una vuelta con Mowgli. La mañana del uno de enero tiene un aire inevitable de película postapocalíptica. Hasta los perros parecen tener resaca, porque ninguno ladra cuando pasamos por la puerta de su casa. No me gusta hacer planes, pero en las calles desiertas empiezo a pensar en los asuntos de los que habré de ocuparme este año recién estrenado: una novela corta que estará en las librerías en pocas semanas, un registro al que no tengo acostumbrados a mis lectores, y la curiosidad y la incertidumbre siempre agazapadas. ¿Gustará? ¿Juzgarán los lectores la obra por sí misma o será imposible que no la comparen con otras novelas mías? También, la semana próxima empezaré a dar un último repaso a la novela que me ha tenido ocupado desde septiembre de 2013 y se la mandaré a mi agente. Ayer me preguntaba un amigo por esta nueva novela y le decía que aún no la había entregado. Me gusta dejar reposar los libros que escribo antes de enseñárselos a nadie, le expliqué. Lo cierto es que cada vez me gusta más. Luego creo que retomaré un proyecto que tenía iniciado cuando se me cruzó esta nueva novela que entregaré en las próximas semanas, una historia en la que me reencuentro con mi querido Gordon Pinner. Tengo unas doscientas páginas, así que puede que antes de que acabe 2015 esté lista. Pero, quién sabe. Decía más arriba que no me gusta hacer planes, y lo mejor sería que no hubiera un sólo día en este año que empieza en el que no sucediera algo inesperado.

Andrés Pérez Domínguez, enero de 2015

Comentarios

naty ha dicho que…
Que sigas logrando muchos éxitos en tu carrera de escritor, Andrés. Feliz año!! Un abrazo!

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