A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
Relatos salvajes
Obtener enlace
Facebook
X
Pinterest
Correo electrónico
Otras aplicaciones
-
Ayer
tuve una charla interesante con una editora. Entre otras muchas cosas
hablamos de los cuentos. Qué pena, decíamos los dos, que en un país como
éste, donde el nivel de muchos de los que escriben en distancia corta es
más que notable, la mayoría de los lectores consideren a la narrativa breve
un género menor. Lástima que el interés de muchos lectores se centre
antes en el número de páginas de un libro que en la historia que
cuente o en cómo está escrito. No es raro que al publicar una novela breve
o un libro de cuentos un lector habitual te pare por la calle y en tono
condescendiente te apremie a escribir pronto “una novela de las gordas”.
Le decía a la editora que uno de los hándicaps a los que ha de
enfrentarse un libro de cuentos cuando se trata de captar la atención de
un lector poco habituado a la narrativa breve es el pequeño esfuerzo
de cambiar de historia y de personajes cada pocas páginas. Ella, que sabe bien
de qué va esto, asentía al otro lado de la línea, y como ejemplo le puse la
película Relatos salvajes, que vi el otro día en la tele. No sé
el número de espectadores que tuvo cuando la estrenaron en el cine, si fueron
los suficientes para que resultara rentable el esfuerzo y el riesgo de rodarla,
pero tal vez al tratarse de seis historias diferentes más de un espectador no
se decidió a pagar la entrada. Gran error. Esta película argentina es un
delicioso libro de cuentos en movimiento. Es difícil no identificarse con
alguno de los tipos que habitan Relatos salvajes; envidiarlos
porque no tenemos sus arrestos para hacer lo que nos pide el cuerpo cuando nos humillan. Sé de lo
que hablo, créanme: hace más de veinte años, una noche al salir del cine la grúa
se había llevado mi coche, que estaba perfectamente aparcado. Poco después se
destapó una trama en Sevilla en la que algunos policías locales
cobraban comisión de la empresa que retiraba los coches. Reclamé, nunca me
llegó la multa, pero tuve que pagar un buen pico para poder llevarme el
coche del depósito. La ficción da en la diana si consigue que el espectador o
el lector acabe viéndose en un personaje como en un espejo. El ingeniero cabreado
al que interpreta Ricardo Darín en uno de los episodios de Relatos
salvajes soy yo, hace muchos años, pero no tan valiente. Ése es
otro de los regalos impagables que tiene la ficción: te permite hacer lo
correcto sin sufrir las consecuencias ni finales innobles.
He visto la película Relatos Salvajes y me ha gustado mucho, ahora uno de los actores, Leonardo Sbaraglia estará en la serie El Hipnotizador, por el tráiler se ve que será un estupendo trabajo al igual que la película
Por aquí dejo esta reseña que apareció en la web LETRAS. La firma Francisco Vélez Nieto, a quien aprovecho para saludar y dar las gracias desde aquí.
Y, por cierto, antes de que nadie empiece a pensar mal. No conozco de nada a Francisco Vélez Nieto, nunca nos han presentado ni, que yo sepa, tenemos intereses comunes. Y lo mismo me sucede con la mayoría de los críticos que hablan de mis libros. Esto viene a cuento por varios comentarios que cierta gente malitencionada ha dejado en la entrada de un blog donde han reseñado El violinista de Mauthausen . Vale que me tiren piedras a mí, y si alguien piensa que el libro no merecía siquiera haber sido publicado, pues estupendo, cada uno tiene su opinión, y si a un crítico no le gusta mi trabajo no tengo nada que objetar. Pero los malos modales siempre me han incomodado (en la calle, al volante, en la barra de un bar o por escrito) y que se roce el insulto con la gente que lee mis libros no lo puedo tolerar, y tampoco que se lance una sombr...
(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien. Monze, yo también zoy andalú Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú qu...
Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas. También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí. Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika , la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera. Allí estaremos.
Comentarios