Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Negra y Criminal


Me presentaron a Paco Camarasa hace diez veranos, en su puesto de libros de la Semana Negra de Gijón. Me sorprendió que supiera quién era yo y que conociera La clave Pinner, pero yo nunca había hablado con el librero ni estaba al tanto de sus conocimientos enciclopédicos sobre literatura negrocriminal, un género al que mi novela no pertenecía, por más que los organizadores del sarao asturiano hubieran tenido la amabilidad de invitarme. Me gustó la camiseta que llevaba con el nombre de su librería y le pregunté cómo podría conseguir una. Paco me dijo que las camisetas no estaban en venta. Si la quieres, me explicó, tienes que venir un día a la librería y hacerte una foto.
Como la prisa no es un palabra que defina mi existencia, aún tardé casi cuatro años y dos novelas más en recalar en el singular enclave de la Barceloneta (el barrio ya ha salido en dos novelas mías: en El silencio de tu nombre y en otra que se publicará en 2016, supongo). Paco cumplió su palabra: me dejé retratar por Montse en la puerta de la librería, y la camiseta de Negra y Criminal es el único trofeo que guardo doblado en una balda del armario. Luego he coincidido con el librero otras veces, en persona y por escrito, y puedo afirmar que no resulta sencillo encontrar en este mundillo a un tipo tan amable y generoso como él.
La estadística siniestra arroja la cifra de dos librerías que echan el cerrojo cada día en España, pero te tira de espaldas que también le haya llegado el turno a Negra y Criminal. Lo triste, cuenta el librero, es que ahora que la novela negra está más de moda que nunca (mi próxima novela será una novela policíaca, o lo más parecido a eso que yo soy capaz de escribir), ellos, que tanto han contribuido a popularizar el género (organizando eventos, recomendando libros a los lectores, promocionando a los escritores) es cuando menos venden y ya no les salen las cuentas. El cierre de Negra y Criminal es un mazazo de este final de verano. Pero tal vez no inesperado. ¿Qué queremos? Todo lo que tiene que ver con la escritura resulta muy atractivo: escribir (pero sólo para algunos, tampoco nos engañemos: a muchos escritores o aspirantes a serlo lo que les gusta es ver su nombre impreso en la cubierta de un libro para presumir; escribirlo es otra cosa), asistir a presentaciones, ser invitado a bolos, hacerse fotos con el autor, que te regalen el libro para reseñarlo si eres crítico, bloguero o periodista (¿cuántos libros envían las editoriales para ni siquera ser abiertos?). Cualquier cosa menos ir a una librería y rascarse el bolsillo. De la piratería mejor no hablamos. Así que ahora no vale lamentarse por el cierre de Negra y Criminal.
Los lectores, y yo me incluyo, tenemos lo que nos merecemos. 

© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2015

Comentarios

Alfonso Martin Erro ha dicho que…
Nunca estuve en la libreria, pero si tuve el placer de escuchar a Paco Camarasa moderando un debate sobre novela negra. Una pena y un sintoma de los saqueadores de la cultura, y de los que no quieren protegerla. Espero que Paco sepa encontrar un sitio donde pueda seguir disfrutando de su pasion por la novela policial. Un saludo.

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