Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)


Queridos amigos y queridas amigas, seguidores y seguidoras de las redes sociales, del blog, lectores y lectoras de mis libros, padre y madre, hermana (no estoy discriminando, disculpadme, pero sólo tengo una hermana), sobrino y sobrina, cuñado y cuñada (si es que la tengo y no lo sé), tíos y tías, primos hermanos y primas hermanas, primos segundos y primas segundas, compañeros escritores y compañeras escritoras, escritores que me caen bien y escritoras que me caen bien, escritores que no me caen tan bien y escritoras que no me caen tan bien, ex novias (lo siento, pero aquí no puedo poner el masculino por más que me empeñe), compañeros y compañeras de tatami, editores y editoras que publican mis libros, correctores y correctoras que arreglan mis errores, jefes de prensa y jefas de prensa de las editoriales que se dejan las pestañas para promocionar las novelas que escribo, periodistas y periodistos que dedican su tiempo a leer mi trabajo y a entrevistarme, comerciales y comercialas de las editoriales que surten a los distribuidores y a las distribuidoras, libreros y libreras que colocan mi obra en los escaparates de sus establecimientos: os escribo para desearos a todos y a todas, sin excepción, una feliz Navidad y que los dioses os sean propicios y las diosas os sean propicias en 2016; que Papá Noel o Mamá Noela os traiga cuanto deseáis, y que si ni Papá Noel ni Mamá Noela os convencen, que sean los Reyes Magos o las Reinas Magas quienes os hagan felices el seis de enero, pero en este caso nos os olvidéis de entregar vuestra carta a los pajes reales, y también, cómo no, a las pajas reales.

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2015


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