Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)


Queridos amigos y queridas amigas, seguidores y seguidoras de las redes sociales, del blog, lectores y lectoras de mis libros, padre y madre, hermana (no estoy discriminando, disculpadme, pero sólo tengo una hermana), sobrino y sobrina, cuñado y cuñada (si es que la tengo y no lo sé), tíos y tías, primos hermanos y primas hermanas, primos segundos y primas segundas, compañeros escritores y compañeras escritoras, escritores que me caen bien y escritoras que me caen bien, escritores que no me caen tan bien y escritoras que no me caen tan bien, ex novias (lo siento, pero aquí no puedo poner el masculino por más que me empeñe), compañeros y compañeras de tatami, editores y editoras que publican mis libros, correctores y correctoras que arreglan mis errores, jefes de prensa y jefas de prensa de las editoriales que se dejan las pestañas para promocionar las novelas que escribo, periodistas y periodistos que dedican su tiempo a leer mi trabajo y a entrevistarme, comerciales y comercialas de las editoriales que surten a los distribuidores y a las distribuidoras, libreros y libreras que colocan mi obra en los escaparates de sus establecimientos: os escribo para desearos a todos y a todas, sin excepción, una feliz Navidad y que los dioses os sean propicios y las diosas os sean propicias en 2016; que Papá Noel o Mamá Noela os traiga cuanto deseáis, y que si ni Papá Noel ni Mamá Noela os convencen, que sean los Reyes Magos o las Reinas Magas quienes os hagan felices el seis de enero, pero en este caso nos os olvidéis de entregar vuestra carta a los pajes reales, y también, cómo no, a las pajas reales.

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2015


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