Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Truman



Mowgli

Nunca es fácil el verano. Tampoco éste tendría por qué ser diferente. Estás a punto de salir para un viaje, no muy largo, apenas un día, y cuando llamas a la residencia donde cuidaban de Mowgli el año pasado resulta que no van a abrir, al menos de momento. Mala suerte. Cancelas el viaje, con buen ánimo, y te dices que los problemas están para solucionarlos. Pero no es tan sencillo. Como un ratoncito aplicado buceas en Internet para encontrar un lugar donde puedan acomodar a tu perro, porque ya es verano y el resto de la familia también está lejos y no puede cuidar de él. Miras las fotos de la gente que se anuncia como cuidadores de mascotas, intentas adivinar si tienen un lugar donde tu perro pueda correr, o si lo que está a su espalda es un parque. Mandas correos, llamas a algunos. Están demasiado lejos o las fotos engañan. Vivimos en un piso, te dicen, pero los fines de semana cogemos el coche y nos vamos con los perros al campo. Como el año pasado descubriste un lugar donde lo cuidaban bien ahora te cuesta más fiarte. Durante cuatro días pasas muchas horas buscando una solución. Tienes viajes que hacer, y no puedes llevarte al perro y tampoco pedir a nadie que lo cuide. Después de visitar varias, encuentras una residencia canina que, aunque está lejos, te ha gustado. Total, lo importante es el bienestar de Mowgli. Y también has encontrado una casa con parcela grande, donde podrá estar con varios perros y jugar. Lo dejas una noche, para probar, y al volver a tu casa te hace gracia que sin darte cuenta te hayas convertido en el padre responsable de un animal de dos años. Te preparas una cena ligera y sin muchas ganas te pones a ver el partido de Gales y Bélgica en la Eurocopa. Apenas faltan unos minutos para que termine y los de Gareth Bale ya se han asegurado un puesto en semifinales. Cambias de canal y están poniendo Truman. La casualidad es muy puñetera: Ricardo Darín, inmenso, como siempre, le cuenta a Javier Cámara lo triste que está por haber dejado a su perro a dormir en casa de unos desconocidos.

© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2016

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