Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

La piel fría


Fue mi querido Félix J. Palma quien me puso sobre aviso hace trece años. Por aquella época hablábamos a menudo, nos contábamos nuestras inquietudes literarias e incluso algunos años antes cotejábamos mes a mes nuestras bases de datos con certámenes para concursar. Félix me alertó, decía, sobre una novela que había leído y estaba seguro de que me encantaría. Como tiene buen criterio y me conoce como lector y como escritor, le hice caso y compré La piel fría, de Albert Sánchez Piñol. Todavía tardé varios meses en leérmela (otras lecturas mandaban y yo estaba entonces arremangado en la promoción de La clave Pinner) pero cuando la empecé no pude parar hasta el final. Una historia tan sencilla como inquietante y fascinante: un exactivista del IRA llega a una isla del Pacífico Sur en la segunda década del siglo XX. En ese lugar apartado, sólo vive un tipo peculiar que responde al no menos peculiar nombre de Batís Caffó y cada noche les atacan unos monstruos que vienen del fondo del mar. No sé cuántas veces habré animado a leer esta novela a los amigos que intuyo que la van a disfrutar. También hice lo propio con los oyentes del programa de Punto Radio donde recomendé libros durante cuatro temporadas. Hoy me preguntaba un amigo si acostumbro a releer. No suelo hacerlo, por falta de tiempo, le he contestado, pero, ahora que lo pienso, La piel fría es uno de los libros que me gustaría releer. Me fascina. Hoy he vuelto a pensar en esta novela porque he visto en las noticias que en octubre se estrenará su adaptación cinematográfica. 
Hace tiempo leí que Matthew McConaughey andada detrás del proyecto, pero no supe más del asunto. Tengo curiosidad por ver  La piel fría en el cine, pero me pasa igual que con esos libros que me gustan tanto: no sé si será mejor quedarme con lo que leí. Supongo que la curiosidad ganará la partida.

 


© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2017

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