Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

La sociedad de la nieve

 

¿Por qué quieres ver esa película?, me pregunta una persona muy querida. Sabes la historia, sabes el final. No es la primera película que se rueda sobre el accidente del avión uruguayo en los Andes. Precisamente por eso, respondo. Porque siento una enorme curiosidad por lo nuevo que me quieran contar sobre aquello. Porque me lo cuenten de otra forma quizá. Vi la película de Frank Marshall hace muchos años. Hay otra anterior que no he visto. Todas las historias están contadas, me temo. ¿Qué nos queda entonces? El punto de vista. La forma de contarlas. Es como la vida: todo es distinto según quien lo mire.
Donde otros han puesto el acento en la aventura, Juan Antonio Bayona ha parido una hermosa historia intimista. Es bueno mirar atrás, escarbar en el pasado, porque, como dice la voz en off  del narrador al principio de La sociedad de la nieve, el pasado siempre cambia. Quizá sea esa la frase que resuma mejor la película, la que justifique su rodaje, la que consiga que volvamos a mirar una historia ya sabida. Nunca es igual cuando recuerdas. Y eso no sólo vale para La sociedad de la nieve. Vale para todo.
 Dicho esto, no os la perdáis. Es una película estupenda.

 
© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2024 

 

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