Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Extraña forma de vida


            Almodóvar me gusta a ratos. Nada grave. Sólo significa que a veces conecto con sus historias y a veces no. Sería de tontos no reconocer su talento y  su originalidad. En octubre se estrena su nueva película: La habitación de al lado. Me apetece mucho verla. Su primer largo en inglés. No había sentido curiosidad por el mediometraje con Ethan Hawke y Pedro Pascal, Extraña forma de vida, y cuando me siento a verlo es porque tengo más o menos media hora libre, justo lo que dura. Hay que ser un genio con una personalidad refractaria al qué dirán (si no es un pleonasmo) para rodar un western sin que tu universo deje de ser reconocible en ese territorio tan ajeno. Mejor todavía: llevarte a tu terreno una película del oeste y que siga siendo una película del oeste. La personalidad es una de las cualidades más importantes de un artista. Quizá la más difícil. La que lo distingue del resto en cualquier aventura.
 Me habría gustado que Extraña forma de vida durase mucho más. La misma historia más desarrollada. Nunca lo sabré, pero me divierte imaginar cómo habría sido el asalto a Hollywood de Almodóvar  a lo grande, con un western homosexual donde uno de los protagonistas cabalga por el desierto con una cazadora de color chillón. Aparte de sonreír para las fotos, un creador poco puede hacer cuando entrega su obra a los demás. Pero jugársela a lo grande y quién sabe si revitalizar el género se me antoja un órdago insuperable.

Da igual. Me ha gustado mucho Extraña forma de vida. Quizá porque tener sólo curiosidad, sin expectativas, es la mejor forma de ser sorprendido. 

            También en el cine.

 

© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2024 

 

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