Lo que abrigan mis colores

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A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Extraña forma de vida


            Almodóvar me gusta a ratos. Nada grave. Sólo significa que a veces conecto con sus historias y a veces no. Sería de tontos no reconocer su talento y  su originalidad. En octubre se estrena su nueva película: La habitación de al lado. Me apetece mucho verla. Su primer largo en inglés. No había sentido curiosidad por el mediometraje con Ethan Hawke y Pedro Pascal, Extraña forma de vida, y cuando me siento a verlo es porque tengo más o menos media hora libre, justo lo que dura. Hay que ser un genio con una personalidad refractaria al qué dirán (si no es un pleonasmo) para rodar un western sin que tu universo deje de ser reconocible en ese territorio tan ajeno. Mejor todavía: llevarte a tu terreno una película del oeste y que siga siendo una película del oeste. La personalidad es una de las cualidades más importantes de un artista. Quizá la más difícil. La que lo distingue del resto en cualquier aventura.
 Me habría gustado que Extraña forma de vida durase mucho más. La misma historia más desarrollada. Nunca lo sabré, pero me divierte imaginar cómo habría sido el asalto a Hollywood de Almodóvar  a lo grande, con un western homosexual donde uno de los protagonistas cabalga por el desierto con una cazadora de color chillón. Aparte de sonreír para las fotos, un creador poco puede hacer cuando entrega su obra a los demás. Pero jugársela a lo grande y quién sabe si revitalizar el género se me antoja un órdago insuperable.

Da igual. Me ha gustado mucho Extraña forma de vida. Quizá porque tener sólo curiosidad, sin expectativas, es la mejor forma de ser sorprendido. 

            También en el cine.

 

© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2024 

 

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