Me pasa a
menudo. Es una respuesta natural, incontrolable. Deliciosa. La ciencia explica
que sucede por una emoción intensa. Alguien que me conoce muy bien me ha
confesado muchas veces su envidia porque me pase con tanta frecuencia. No
siempre soy consciente de que lo que me pasa a mí no tiene por qué pasar a los
demás, o pasarles de la misma forma. Escucho una canción, leo un poema, veo la escena
de una película y se me pone la carne de gallina. Como es tan evidente en
verano, el otro día me lo volvieron a decir, que cuánta envidia, cuando el
vello de mi antebrazo apuntaba al cielo. Todavía me pasa más si canto una
canción, cuento la escena de una película que significa mucho para mí, o el
pasaje de un libro, o si soy yo quien recita el poema. Me gusta recitar, en voz
baja, sin estridencias, sólo unos pocos versos, al oído de quien lo merece o
mirando sus ojos. Hasta aquí puedo leer. La emoción del otro día era por varias
canciones:
Que nadie vaya a llorar,
de Manuel Molina (cuando me muera ponedla en mi funeral, por favor), dos o tres
de Sabina, cómo no; una de Yves Montad que en cierta ocasión silbaba en la
barra de un bar mientras esperaba el cambio y la camarera se volvió y me rogó
que le dijera el título. Pero sobre todo la carne se me puso de gallina, para
variar, por una canción que interpreta Jeff Daniels en el último episodio de
una vieja serie que me gustó mucho. Habré visto ese momento mágico cientos de
veces desde la primera, hará por lo menos diez años. Siempre me emociona. Se
convirtió en una de mis canciones favoritas: por la música, por lo que dice y
sobre todo por lo que quiere decir. Me representaba tanto que hasta alguien la puso como tono en su móvil para mis llamadas. Se la muestro en Youtube, me pide que le
envíe el enlace y se la traduzco mientras suena en el móvil, me la sé de
memoria. Una vez se la mandé a alguien y le expliqué algunas cosas. Me fascina
tu sensibilidad, me dijo, pero nunca llegó a saber que se me ponía el vello de punta, no lo merecía. Volví a emocionarme el otro día. Como sé que me va a
pasar ahora mismo, cuando vea el vídeo. Qué suerte tienes por esa carne de gallina, me dirían ahora, otra vez, si me vieran.
Puede ser.
Yo qué sé.
© Andrés
Pérez Domínguez, julio de 2025
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