Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Teatro


Son dos horas y pico de ida y otras dos horas y pico de vuelta, hace mucho calor, aunque sea de noche y al aire libre. ¿Y qué? Me gusta conducir y en el armario tengo varios pantalones y camisas de lino. Pero sobre todo me gusta el teatro, mucho más sentado encima de una piedra en la que algún ciudadano romano de la Lusitania hizo lo mismo hace dos mil años. Lo pienso mientras pincho en el enlace para pagar, con Bizum es aún más fácil. Es raro encontrar un buen sitio con tanta premura, pero no imposible. Nunca hay que perder la esperanza. Y he tenido suerte. La suerte me sonríe a menudo, a pesar de todo. También me empeño en buscarla. Si siempre he tenido claro que conviene aprovechar los buenos momentos porque nunca sabemos cuánto durarán y es seguro que antes o después regresarán los malos, cómo no podría estar más seguro después de estas últimas semanas. Merece la pena el viaje, apenas hay tráfico, un breve paseo por la ciudad, picar algo antes de la función, contemplar asombrado esas gradas como de la época dorada del peplum. Llego temprano. Me gusta ver cómo la gente llega y se va acomodando, el murmullo que se va transformando poco a poco en silencio. Las luces. La función. El cielo oscuro salpicado de estrellas en el camino de vuelta. La luna llena. Basta un poco de voluntad para que todo resulte sencillo.

Deliciosamente sencillo.

 

           © Andrés Pérez Domínguez, agosto de 2025

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