La separata

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He estado haciendo algunos cambios en el blog. Nada grave, sobre todo porque mis habilidades tecnológicas son las de un chimpancé con acceso al panel de administración, con la única diferencia que el mono sería un poco más prudente antes de pulsar una tecla al azar.  La separata  nació hace la friolera de dieciocho años. El nombre, lo he contado muchas veces, es mérito de mi apreciado Cristóbal Cervantes, que bautizó así la sección de opinión con la que castigaba cada semana a los oyentes en la desaparecida Punto Radio. No tenía ni idea de cómo crear un blog (lo que decía antes sobre el chimpancé es cierto), pero como compenso las carencias con mucha voluntad conseguí armarlo y, además de los artículos que escribía cada semana, también fui recogiendo otros más antiguos, de cuando hacía lo mismo en Onda Cero, en El Correo de Andalucía o en algunas webs que confiaron en un desconocido escritor una década antes. El más antiguo de estos textos es de 1999. El más reciente, de hace ...

El mundo ya no es lo que era

 

Como llevo varios días peleando por que el mundo no se me caiga encima, me pillaron por sorpresa la carpa, la jaula y los tropecientos invitados en los jardines de la Casa Blanca. No sabía que el Calígula que ocupa el despacho oval cumplía ochenta primaveras el domingo pasado. La comparación se antoja facilona, lo sé. Pero disculpadme: estoy espeso, me faltan horas de sueño, me sobran los problemas y esta mañana me apetece llenarme las fosas nasales con lo que se la ponía dura al coronel Kilgore. No he visto imágenes del gran momento, ni falta que me hace, pero no me sorprendería una del loco pelirrojo usando el pulgar para dictar sentencia sobre el luchador derrotado. Con toga y corona de laurel, por supuesto. Antes los pelirrojos locos tenían la cara de Kirk Douglas, los megalomaniacos empeñados en cambiar el mundo navegaban por el Nilo mientras sesteaban junto a emperatrices egipcias y quienes mandaban en el país más poderoso del planeta prometían poner a un hombre en la luna y lo cumplían aunque les volasen la cabeza. Además, qué importancia puede tener que te revienten los sesos si Marilyn Monroe te ha cantado cumpleaños feliz.

El mundo ya no es lo que era, se lamentaba Torrente, entre lágrimas, junto a la tumba del Fary. Visto lo visto, mientras no resuciten a Norma Jean casi prefiero un presidente que me haga reír como el tipo zafio que se inventó Santiago Segura. 

Pues eso.

 

Junio de 2026

 

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