Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

El mundo ya no es lo que era

 

Como llevo varios días peleando por que el mundo no se me caiga encima, me pillaron por sorpresa la carpa, la jaula y los tropecientos invitados en los jardines de la Casa Blanca. No sabía que el Calígula que ocupa el despacho oval cumplía ochenta primaveras el domingo pasado. La comparación se antoja facilona, lo sé. Pero disculpadme: estoy espeso, me faltan horas de sueño, me sobran los problemas y esta mañana me apetece llenarme las fosas nasales con lo que se la ponía dura al coronel Kilgore. No he visto imágenes del gran momento, ni falta que me hace, pero no me sorprendería una del loco pelirrojo usando el pulgar para dictar sentencia sobre el luchador derrotado. Con toga y corona de laurel, por supuesto. Antes los pelirrojos locos tenían la cara de Kirk Douglas, los megalomaniacos empeñados en cambiar el mundo navegaban por el Nilo mientras sesteaban junto a emperatrices egipcias y quienes mandaban en el país más poderoso del planeta prometían poner a un hombre en la luna y lo cumplían aunque les volasen la cabeza. Además, qué importancia puede tener que te revienten los sesos si Marilyn Monroe te ha cantado cumpleaños feliz.

El mundo ya no es lo que era, se lamentaba Torrente, entre lágrimas, junto a la tumba del Fary. Visto lo visto, mientras no resuciten a Norma Jean casi prefiero un presidente que me haga reír como el tipo zafio que se inventó Santiago Segura. 

Pues eso.

 

Junio de 2026

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Presentación en Sevilla