Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

El mundo ya no es lo que era

 

Como llevo varios días peleando por que el mundo no se me caiga encima, me pillaron por sorpresa la carpa, la jaula y los tropecientos invitados en los jardines de la Casa Blanca. No sabía que el Calígula que ocupa el despacho oval cumplía ochenta primaveras el domingo pasado. La comparación se antoja facilona, lo sé. Pero disculpadme: estoy espeso, me faltan horas de sueño, me sobran los problemas y esta mañana me apetece llenarme las fosas nasales con lo que se la ponía dura al coronel Kilgore. No he visto imágenes del gran momento, ni falta que me hace, pero no me sorprendería una del loco pelirrojo usando el pulgar para dictar sentencia sobre el luchador derrotado. Con toga y corona de laurel, por supuesto. Antes los pelirrojos locos tenían la cara de Kirk Douglas, los megalomaniacos empeñados en cambiar el mundo navegaban por el Nilo mientras sesteaban junto a emperatrices egipcias y quienes mandaban en el país más poderoso del planeta prometían poner a un hombre en la luna y lo cumplían aunque les volasen la cabeza. Además, qué importancia puede tener que te revienten los sesos si Marilyn Monroe te ha cantado cumpleaños feliz.

El mundo ya no es lo que era, se lamentaba Torrente, entre lágrimas, junto a la tumba del Fary. Visto lo visto, mientras no resuciten a Norma Jean casi prefiero un presidente que me haga reír como el tipo zafio que se inventó Santiago Segura. 

Pues eso.

 

Junio de 2026

 

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