Lo que abrigan mis colores

Imagen
A veces a la gente cercana le sorprende que escriba sobre detalles tan personales. Siempre respondo lo mismo: en realidad no cuento nada, porque contar mucho también puede ser una forma de no contar nada. En eso consiste el reto. Otras me ven sin ropa y tú desnudo, escribió Benjamín Prado y cantó Sabina, vaya. Se lo decía ayer a mi prima durante una celebración familiar. Me contaba ella, con esa mezcla de cariño inquebrantable y admiración sonrojante que sólo se permite en la familia, que me leía, que le gustaba mucho. Pero bueno, ella siempre me ha leído. Además, añadió, sé cuándo estás triste, cuándo estás contento, sé cuándo necesitas soltar algo porque te quema por dentro. Claro, ¿cómo no va a saberlo? La gente que me conoce, sobre todo si me conoce bien, juega con ventaja. Pero a veces, creo, no son conscientes de que la mayoría de quienes me leen no me conocen, nunca me han visto, ni se han cruzado conmigo, ni siquiera han hablado conmigo y probablemente nunca lo harán. Y ahí est...

Espartaco

Aquí, con mi amigo el tracio, antes de enfrentarnos en la arena de la escuela de gladiadores de Léntulo Batiato. Pero esta vez será distinto: no vamos a matarnos ni dejar que un romano rico decida nuestra suerte. Aún no lo sabemos, pero la vamos a liar parda. Durante un par de años les daremos a los legionarios hasta en el carnet de identidad. Luego adornarán la Vía Apia con los esclavos crucificados, pero habrá merecido la pena intentarlo, joder. A él lo recordarán durante siglos. Tampoco lo sabe. Cómo podría. Más de dos mil años después, un tipo empezará a escribir una novela sobre nuestra revuelta mientras cumple condena por no delatar a sus amigos comunistas. Unos pocos años más tarde otro tipo valiente comprará los derechos y se empeñará en hacer una película. Contratará a un director muy famoso pero lo echará y lo sustituirá por un joven genio, aunque se pelearán muchas veces durante el rodaje. También despedirá a la protagonista y en su lugar pondrá a una joven y hermosa actriz. Sus momentos juntos en la pantalla serán de una delicadeza sobrecogedora, por raro que parezca en una película de gladiadores. Pero las buenas historias siempre son mucho más de lo que aparentan. El actor descendiente de emigrantes rusos que levantará el proyecto también los tendrá muy bien puestos. Por eso se plantará y dirá que si el guionista no aparece en los créditos no habrá película. Eso acabará con una década de injusticias. Los anticomunistas protestarán, el posible fracaso en taquilla amenazará la carrera del cabezota empeñado en llevar al cine la historia del gladiador tracio, pero ganarán muchos millones, será una de las mejores películas jamás filmadas y después de su estreno nadie podrá imaginar a este bravo más que con la cara del actor. 

 Todo acaba teniendo sentido. Aunque tarde dos mil años. Así que vamos, amigo. Ya nos toca pelear.

 

 

Junio de 2026

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una hermosa y apasionada historia de amor

Monze, yo también zoy andalú

Presentación en Sevilla