Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Espartaco

Aquí, con mi amigo el tracio, antes de enfrentarnos en la arena de la escuela de gladiadores de Léntulo Batiato. Pero esta vez será distinto: no vamos a matarnos ni dejar que un romano rico decida nuestra suerte. Aún no lo sabemos, pero la vamos a liar parda. Durante un par de años les daremos a los legionarios hasta en el carnet de identidad. Luego adornarán la Vía Apia con los esclavos crucificados, pero habrá merecido la pena intentarlo, joder. A él lo recordarán durante siglos. Tampoco lo sabe. Cómo podría. Más de dos mil años después, un tipo empezará a escribir una novela sobre nuestra revuelta mientras cumple condena por no delatar a sus amigos comunistas. Unos pocos años más tarde otro tipo valiente comprará los derechos y se empeñará en hacer una película. Contratará a un director muy famoso pero lo echará y lo sustituirá por un joven genio, aunque se pelearán muchas veces durante el rodaje. También despedirá a la protagonista y en su lugar pondrá a una joven y hermosa actriz. Sus momentos juntos en la pantalla serán de una delicadeza sobrecogedora, por raro que parezca en una película de gladiadores. Pero las buenas historias siempre son mucho más de lo que aparentan. El actor descendiente de emigrantes rusos que levantará el proyecto también los tendrá muy bien puestos. Por eso se plantará y dirá que si el guionista no aparece en los créditos no habrá película. Eso acabará con una década de injusticias. Los anticomunistas protestarán, el posible fracaso en taquilla amenazará la carrera del cabezota empeñado en llevar al cine la historia del gladiador tracio, pero ganarán muchos millones, será una de las mejores películas jamás filmadas y después de su estreno nadie podrá imaginar a este bravo más que con la cara del actor. 

 Todo acaba teniendo sentido. Aunque tarde dos mil años. Así que vamos, amigo. Ya nos toca pelear.

 

 

Junio de 2026

 

 

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