La separata

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He estado haciendo algunos cambios en el blog. Nada grave, sobre todo porque mis habilidades tecnológicas son las de un chimpancé con acceso al panel de administración, con la única diferencia que el mono sería un poco más prudente antes de pulsar una tecla al azar.  La separata  nació hace la friolera de dieciocho años. El nombre, lo he contado muchas veces, es mérito de mi apreciado Cristóbal Cervantes, que bautizó así la sección de opinión con la que castigaba cada semana a los oyentes en la desaparecida Punto Radio. No tenía ni idea de cómo crear un blog (lo que decía antes sobre el chimpancé es cierto), pero como compenso las carencias con mucha voluntad conseguí armarlo y, además de los artículos que escribía cada semana, también fui recogiendo otros más antiguos, de cuando hacía lo mismo en Onda Cero, en El Correo de Andalucía o en algunas webs que confiaron en un desconocido escritor una década antes. El más antiguo de estos textos es de 1999. El más reciente, de hace ...

Stallone


Ochenta castañas le cayeron ayer a Stallone. Ochenta, sí. Una detrás de otra. Hace tiempo me topé con un vídeo muy revelador en las redes sociales: el actor bajaba de un coche y docenas de adolescentes hacían cola para retratarse junto a él. Como este año se cumple medio siglo del estreno de la primera de Rocky  y Acorralado llegó a los cines seis años después, ninguno de ellos había nacido, ni era un proyecto siquiera, cuando Stallone era Stallone. Tiene mérito, mucho. Yo, sin ir más lejos, no vi la primera de Rocky hasta diez años después y si alguna mujer no ha estado a mi lado el tiempo suficiente para sentarse a verlas todas conmigo no puedo adjudicarle la categoría de novia con todas las letras. O con mayúscula, si lo preferís. Ver ganar un combate al Potro Italiano nunca me ha hecho llorar, pero no soy capaz de ver el momento de la quinta entrega donde el boxeador arruinado recuerda el día que Mickey le regaló un colgante que perteneció a Rocky Marciano sin limpiarme las lágrimas: “Get up you, son of a bitch, ´cause Mickey loves you!”

Stallone no es el mejor actor de la historia. Tampoco lo pretende. Pero atesora muchas más virtudes de las que sus detractores reconocerían. La primera de Rocky ganó el Oscar a la mejor película, pero no sé si mucha gente sabe que él también fue nominado como actor principal y como guionista. Semejante mérito, lo busqué una vez, hace muchos años, no sé si seguirá siendo así, sólo corresponde a Stallone y a Lawrence Olivier. Además, mira como pocos. Una mirada triste, tal vez no fingida porque es la suya, pero irrepetible.

Creo haber escrito alguna vez sobre lo siguiente, pero como ahora no me apetece ponerme a buscarlo, tal vez lo repita. Mis disculpas si es así: cuenta Stallone que fue a un casting en el que estaban Irving Wrinkler y John G. Alvidsen, quienes a la postre producirían y dirigirían la primera de Rocky. Antes de marcharse, se dio la vuelta y les dijo que estaba escribiendo algo sobre un boxeador. Enséñanoslo cuando lo tengas listo, respondieron. 

El resto es historia. 

Una historia que merece ser contada en un capítulo aparte. 

Julio de 2026

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