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Oye, chaval

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A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Leer sin condón. Tour de El silencio de tu nombre XXIV (Santiago de Compostela)

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         Ir a Santiago de Compostela de promoción es como acudir a una fiesta en la que no paras de charlar con viejos amigos. Es la cuarta vez que recalo por aquellas tierras desde que publiqué El factor Einstein , en enero de 2008. Tanto me gusta y tan bien me tratan que siempre digo que uno de los mayores alicientes cuando te sientas a escribir una novela es que tus editores te lleven a Santiago para presentarla a los medios. Desde por la mañana estoy en el hotel con María Arias, que, como siempre, trae la agenda repleta. Vienen de La Voz de Galicia , y antes de sentarme para grabar dos programas de televisión paso un buen rato con dos gallegos muy queridos: Eva Millán y Miguel Giráldez, que vienen a entrevistarme. Pero me pasa en Santiago que siempre siento que estoy conversando con viejos amigos en lugar de con periodistas. Entre entrevistas y posados en el jardín del hotel se acerca la hora de comer y llega el gran Xurxo Fernández, co...

El viajero escarmentado. Tour de El silencio de tu nombre XXIII (Santiago de Compostela)

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         Llego a Galicia con mucho retraso por culpa de Iberia. Rara vez subo a un avión y no termino lamentándolo. Después de esperar varias horas en Madrid sin que nadie me diga por qué, salen dos empleados de la compañía para decirnos que la bodega del avión no está operativa y que las maletas no pueden viajar con los pasajeros que no hayamos facturado en Madrid. Como yo facturé en Sevilla estoy jodido. De nada me ha servido ser precavido y llegar con tanta antelación, como siempre, porque al final estoy en un apuro. Tampoco me garantizan que mi maleta vaya en el siguiente avión a Santiago. Pero decido quedarme en Barajas unas cuantas horas más y cruzar los dedos para que mi equipaje llegue conmigo a Galicia. En realidad, las horas de espera no me importan porque las distraigo leyendo El río del Edén , la exquisita y última novela de mi querido José María Merino que he de presentar en Sevilla dentro de un par de semanas. Salí de mi casa m...

El Andrés cuentista

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         Hace unas pocas semanas, cuando Alejandro Luque me hacía una entrevista sobre El silencio de tu nombre para El Correo de Andalucía, me preguntaba por el Andrés cuentista. ¿Qué ha pasado con él? ¿Ha desaparecido? ¿Volverá? Era un asunto interesante. Sigue ahí, le respondí, a pesar de que el mercado y la mayoría de mis lectores demanden novelas. Y la verdad es que tengo mucho material inédito o he recuperado los derechos después de la desastrosa edición y nula distribución que la editorial Paréntesis hizo de mi colección de relatos El centro de la Tierra , que llegó a ser finalista del Premio Setenil en 2009. La verdad es que a menudo me he planteado esa misma pregunta que me hizo Alejandro Luque, y quiero creer que el Andrés cuentista sigue ahí, y que algún día volverá a enfrentarse a la distancia corta, tan difícil y tan estimulante. Hoy me acordaba de esto otra vez porque le he dado un repaso a un cuento que me ha pedido Pedro Uga...

Sin ilustraciones. Tour de El silencio de tu nombre XXII (Madrid)

         El jueves por la mañana subo a un taxi para a ir a la editorial, pero llevo las maletas porque dentro de un rato tengo el AVE para volver a Sevilla. El encuentro que se canceló el otro día con Aurora Intxausti, la periodista de El País , lo voy a tener esta mañana en la sede de Random House. Llueve mucho en Madrid, y aunque han sido sólo unos minutos Aurora se disculpa por el retraso. Nuria nos deja solos en un despacho y la periodista saca su libreta y empezamos a charlar sobre El silencio de tu nombre , espías desencantados, mujeres fatales, tesoros escondidos y héroes a su pesar. Pero no me doy cuenta de cuándo ha terminado la entrevista, porque al cabo de un rato estamos charlando de muchas cosas: de la situación tan triste que está viviendo el periódico para el que trabaja Aurora, que siempre se portó tan bien con sus empleados. Ya me habían hablado de Aurora antes de conocerla, y no sé cómo, pero al final me atrevo a preguntarle ...

El hombre precavido. Tour de El silencio de tu nombre XXI (Valladolid)

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         Muy temprano. No me ha dado tiempo a desayunar siquiera en el hotel porque la cafetería aún está cerrada, pero ya estoy en el cercanías que me lleva desde Sol a Chamartín. De tan precavido soy un poco exagerado. El tren de Valladolid sale a las 8,30, pero tres cuartos de hora antes ya estoy desayunando en la barra de uno de los bares de la estación. No hace tanto frío como imagino cuando llego a esta elegante ciudad castellana. Viajo solo esta vez. Nuria me ha preparado una carpeta con las direcciones y los planos para saber cómo llegar a las entrevistas. Pero casi todos los periodistas son también viejos conocidos de mi última visita a la ciudad. Acabo sintiéndome como en casa. De la COPE voy al hotel donde he quedado para otras dos entrevistas. Pido un café, me acomodo y saco un ejemplar de El silencio de tu nombre , como una consigna secreta. No tarda en acercarse alguien. Otro más espera. Entre una entrevista y otra salgo a deja...

Obama, los hinchas del Borussia y Pablo Alborán. Tour de El silencio de tu nombre XX (Madrid)

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         El martes soy de los primeros en llegar a las oficinas de Plaza & Janés en Madrid porque aún me quedan unas cuantas horas dedicando libros. Sólo abandono la tarea para atender a los periodistas que vienen a entrevistarme. Me he propuesto terminar antes de la hora de comer, y como soy muy cabezota sé que lamentaré no terminar a tiempo el desafío. También hago un alto para dedicar varios ejemplares a los empleados de Random House que se acercan al despacho donde llevo toda la mañana encerrado. La señora de la limpieza viene, muy tímida, y me pregunta si puedo dedicarle uno. Por supuesto que sí. Jesús Amilibia me entrevista al teléfono para La Razón . La fotógrafo del periódico viene justo cuando acabo de terminar de firmar libros y se coloca de pie, sobre la mesa, para retratarme tumbado encima de los ejemplares dedicados de El silencio de tu nombre . Teníamos que comer con una periodista de El País , pero la situación del diario e...

Sembrar y recoger. Tour de El silencio de tu nombre XIX (Madrid)

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         No me gusta escribir un diario en diferido. Pierde el encanto de la inmediatez. Pero me he dado cuenta de que los días que estoy de promoción termino tan cansado que no siempre puedo robarle horas al sueño para escribir en el blog. El lunes es uno de los días más emotivos de toda la promoción de El silencio de tu nombre . Nuria viene a recogerme al hotel en un taxi, muy temprano, y vamos a la editorial porque hemos quedado con un periodista de RNE. Enseguida nos vamos a Onda Cero, donde por fin voy a encontrar a dos amigas. La primera es Rosana Güiza, a quien conocen todos los que escuchan el programa de Carlos Herrera por las mañanas. Esa catarata de energía a la que los oyentes del programa adoran. Cuando uno la tiene delante y charla con ella se da cuenta de por qué. Nos damos un abrazo en cuanto entro en el estudio. Lo mismo hace mi querida Begoña Gómez de la Fuente, en cuanto puede soltar los auriculares y levantarse de la mesa...