Oye, chaval
A ver, chaval, permíteme la confianza. Toda la vida mirándote frente al espejo me permite algunas licencias, espero. Total, si te molestas me da igual. Me vas a tener que seguir aguantando hasta que dejes de fumar. Es una metáfora, no te enfades conmigo. Yo sé que nunca has fumado y a estas alturas ya no creo que te pille el momento tonto. Vamos a ver. Siempre has dicho que escribir novelas es como correr maratones y escribir cuentos como correr los cien metros. Estás harto de repetirlo. También, cuando te da por ponerte fino y literario has citado a Cortázar para afirmar que en las novelas se gana por puntos y en los cuentos por KO. Muy bien. Perfecto. Pues como un día alguien tire de hemeroteca vas a tener que mudarte a Vladivostok para esconderte de tu propia boca. Porque, tío, ni maratón, ni cien metros. Ni siquiera sé qué estamos haciendo. Sin preguntar a nadie si existe una sola razón para que el mundo tenga que soportar otro libro tuyo, vas y te pones a escribir una novela para ...

Comentarios
Recibe un gran saludo desde Lima Perú.
¡Felicidades y muchos éxitos !!
Un abrazo.
Mi nombre es Laura y me gustaria trasladarte mi opinión sobre tú libro del violinista.
He terminado de leerlo ayer noche y por el momento sigo con la resaca y con la sensación de haber perdido algo al cerrarlo.
Me considero una lectora empedernida y encantada de serlo. He léido muchos libros en mi vida (demasiado rato en trasnporte público)de este tipo como Las cenizas de Angela, etc,etc pero sabes, ninguno como el Violinista.
Me encanta la manera en la que expresas las conversaciones y pensamientos de los protagonstas, me encanta que no entres en demasiados detalles de las habitaciones, casas, parajes, etc.
He de reconocer que en mas de una ocasión he tenido que reprimir las lágrimas y que en otras tantas ni pude. Acompañada por una deliciosa música clásica para evitar que el ruido de la ciudad me desconcentrara. He pasado muy amargos momentos pero muy felices por hacer que este sufrimiento de algunos deje de ser sólo conocimiento de los que se interasaron.
Lo único que siento y que hizo que el corazón se me rompiera al terminarlo es saber que no todo en él era ficción y que lamentablemente no cuenta ni la mitad de lo que mucha gente sufrió anónimamente.
Sólo me queda darte las gracias y pedirte pronto un nuevo libro de este estilo sin perder esa prosa tan encantadora.
Saludos, Laura.
Laura, gracias a ti, especialmente. Escribir es un trabajo complicado que a veces se hace bastante cuesta arriba. Leer un comentario como el tuyo supone una gran responsabilidad, pero también un estímulo impagable porque demuestra que lo que has estado creando durante tantos meses ha llegado a emocionar a los demás.
Abrazos,