Burocracia
La experiencia me dice que cuando alguien te plagia no sirve de mucho haber pagado una tasa y entregado una copia en la ventanilla correspondiente, pero la cuota de ingenuidad o esperanza que me queda (y ah ora que lo escribo no estoy seguro de que ambos sustantivos no sean sinónimos) me lleva siempre a registrar un libro antes de enviárselo a quienes decidirán su futuro. Llevo un cuarto de siglo peregrinando al mismo sitio. Nunca me ha atendido la misma persona (no sé si registrar obras literarias es una tarea muy estresante o tan aburrida que los funcionarios acaban pidiendo la baja o solicitando otro destino más entretenido) y casi siempre en la entrada hay un mínimo de tres mendas (a veces cinco), informándose concienzudamente sobre las noticias en un periódico o charlando (cuando no había teléfonos inteligentes ni redes sociales); o informándose concienzudamente sobre las noticias en sus móviles o chateando (desde que hay móviles y redes sociales). En los viejos tiempos dejabas tu...