Los huevos de Reagan
Tenía dieciséis veranos y, como dice Steven Seagal en el hermoso prólogo de Por encima de la ley, todavía no se me habían abierto los ojos del todo. Hasta de la película menos apropiada se pueden extraer lecciones interesantes. Es lo bueno de no tener prejuicios. Y de que a la edad que tenía cuando estrenaron la primera de Steven Seagal me gustasen las películas de Steven Seagal. Dieciséis veranos, digo. Centro comercial en algún lugar cerca de la frontera de Estados Unidos y Canadá. Un amigo español que también estaba de intercambio vio una figura de cartón de Ronald Reagan a tamaño natural como reclamo en una tienda y pidió permiso para retratarse agarrándolo por los huevos mientras le ponía los cuernos con la otra mano. El encargado se encogió de hombros, indiferente. —Este es en un país libre. Muy pocos años después, todavía muy joven y con los ojos todavía semicerrados, quién sabe si como ahora, vi una manifestación multitudinaria de mujeres que defendían el derecho al abort...