Pensar un poco más
Pensar un poco las cosas antes de decirlas debería ser tan sencillo que uno cree tontamente que bastaría respirar hondo o apretar los labios un instante antes de meter la pata, pero descorazona observar que casi nunca sucede y lo único que te queda es la resignación silenciosa, con suerte, o sólo el silencio la mayoría de las veces. Por desgracia a menudo estás rodeado de quienes no piensan un poco o a lo mejor ni siquiera piensan. Puesto que debe de ser una epidemia, procuras no culparlos, y humillas los ojos también para no perder amigos o acaso para no sumar enemigos porque de estos siempre los hay aunque no te esfuerces en merecerlos. Escuchas desde siempre, y sobre todo en los últimos tiempos, a gente que odia todo lo catalán ― la lengua, el Barça , hasta las canciones de Lluís Llach y el pan tumaca ― por una costumbre confusa casi siempre heredada y sobre todo apenas razonada; con algunos amigos catalanes ocurre justo lo contrario, y “ España nos roba ” se convierte ...