Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2018

¿Cuándo vas a ganar el Planeta?

Imagen
Algún día ganarás el premio Planeta . Te lo digo yo, que sé de lo que hablo. Si cada vez que he escuchado esta frase me hubiesen dado un euro, os aseguro que, después de tantos años, ya tendría en mi cuenta los seiscientos mil  que ayer se embolsó Santiago Posteguillo . Me lo decían cuando pergeñaba mis primeras novelas, o cuando gané mi primer certamen literario , hace casi veinte años. He asentido con paciencia y aburrimiento cuando me lo han soltado, a menudo al recoger algún premio de narrativa breve , o cuando publiqué La clave Pinner . En 2011, lo conté aquí, alguien sugirió mi nombre entre los finalistas antes de que se fallara el premio Planeta , salió en la prensa y mi teléfono se colapsó de llamadas de amigos preguntándome si de verdad estaba en Barcelona encerrado en la habitación de un hotel esperando a que se hiciera público el resultado de la votación . Y eso que ni siquiera me había presentado. Unas veces me hace gracia que me lo pregunten, otras, la mayoría, me...

El placer de empezar

Imagen
Aún no tengo claro el destino de la novela que terminé hace poco, pero desde antes de finiquitarla garrapateo cuadernos, me descubro parado en mitad de un paseo, o al volante, o bajo el grifo milagroso de la ducha pensando algún detalle, a menudo un instante nítido de otra historia todavía demasiado borrosa, apenas el embrión de una larga gestación. Hace muchos años, cuando terminaba de escribir una novela, me inquietaba no ser capaz de empezar otra, pero aprendí que en este oficio la experiencia sólo sirve para saber que al final siempre se te ocurrirá algo y que, por muy difícil que se antoje la tarea, sabes que serás capaz de acabar una nueva novela, con mejor o peor fortuna, pero al menos lograrás la satisfacción de concluirla. Aprendes también que la experiencia no facilita las cosas y a menudo ―casi siempre, en realidad― ocurre justo lo contrario porque cada vez es más difícil no repetirte, no aburrirte y, por añadidura, no aburrir a tus lectores. Le doy muchas vueltas a l...

Todo es finito

Imagen
Aunque el otoño avanza indiferente a los males propios, que importan poco, y a los ajenos, que preocupan mucho, salvo en las horas cercanas al amanecer la sensación es la misma de una prórroga de verano. Dan ganas de coger un bañador y una toalla y conducir hasta una playa cercana para tumbarte frente a la orilla, pero ya no es posible. Ni siquiera la certeza del final inminente del verano meteorológico, no el del calendario, es suficiente para hacerlo. A pesar de todo, un aguijón de optimismo desacostumbrado permitía guardar esperanzas. Será porque las buhardillas del sur todavía quieren ser invernaderos, al menos durante un rato cada día aún hay que poner el aire acondicionado y en el coche casi siempre. Sin embargo, hoy abres la puerta cuando ya  se ha puesto el sol y el aire fresco te avisa de que ahora sí, el verano se ha terminado. En un armario que llevaba meses sellado, buscas algo para abrigarte y te sacude una sensación de pérdida porque todo...