La ballena solitaria
No sabía nada de la ballena solitaria hasta hace pocos días. Por las cookies impertinentes, los algoritmos o cualquiera sabe, al entrar a buscar algo en Google con el móvil me aparecen enlaces relacionados con asuntos que he buscado antes. Gracias a una extraña curiosidad ingobernable, desde niño acumulo cantidades obscenas de saberes cuya única utilidad consiste en quedar como un tipo inteligente (o como un pedante: la línea que separa los dos conceptos es demasiado frágil, me temo) en las tertulias con los amigos o en los encuentros con lectores, donde, a menudo, se termina hablando de cosas ajenas al oficio literario. Me queda el improbable consuelo de sobrevivir a la persecución de un oso en Alaska tras un accidente de avioneta junto a un amigo que se está tirando a mi joven y despampanante esposa. Quienes no sepan de qué hablo pueden buscar la espléndida película El desafío . El personaje que interpreta Anthony Hopkins ironizaba sobre la cantidad de conocimientos ...