Stan Lee centenario
Cualquiera que haya leído una novela mía se habrá percatado de que los protagonistas suelen ser tipos razonablemente atormentados. En realidad, no sólo los protagonistas. Más de una vez me han preguntado si ese sufrimiento se debe a algún reflejo inconsciente de mi personalidad. Quién sabe. Pero seguro que también se debe a cuando, de muy niño, apenas había aprendido a leer, me aficioné a los tebeos. Mi héroe favorito era un tipo solitario, valiente y triste, que a finales del siglo XV se ocultaba bajo un antifaz mientras intentaba redimirse. No debió de pasar mucho tiempo hasta que me hice amigo de un trepamuros enmascarado en busca de redención. Hace poco cumplí un sueño infantil dibujándome entre los dos. Luego fui añadiendo a otros viejos amigos. Cuando todavía no podía soñar con escribir ya leía tebeos y dibujaba. Rebasado el medio siglo sigo dibujando y leyendo tebeos. No es mala forma de seguir siendo un niño, vaya. Todo esto viene a cuento porque hoy cumpliría cien años St...