Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2024

Una de romanos

Imagen
  Puede parecer ventajista porque las críticas no están siendo buenas, pero  Gladiator II  me despierta el mismo interés que el proceso de apareamiento de los percebes. Aunque ahora que lo escribo, y valga como refuerzo de la afirmación anterior, no tengo ni puñetera idea de si  los percebes se aparean y tal vez me ponga a buscar información. Lo mismo sale algo interesante de ahí. Lo conté por alguna parte, ahora no me apetece buscar dónde, pero de la serie de romanos con Anthony Hopkins sólo fui capaz de ver el primer episodio, y en dos o tres veces. Sin embargo, la primera de  Gladiator  me gustó, y aún más las dos temporadas de la serie  Roma  de HBO.  Por cierto, para quien no lo sepa:  Gladiator  la iba a protagonizar Mel Gibson, pero el proyecto se fue retrasando y se le pasó el arroz. Menos que se dieron prisa con Russell Crowe. Unos años más tarde habría sido más creíble que él se comiera a los tigres en el circo. Debe ...

Chimeneas

Imagen
A veces en mi despacho sólo leo. Me gusta leer rodeado de libros. Ahora lo hago mientras llega el momento de cambiarme para ir a mi bendita clase de yoga y me acuerdo de dos momentos, siempre me vienen a la memoria los mismos, también leyendo. El primero, en diciembre de 1987, sentado fr ente a una chimenea, solo, ni siquiera teníamos teléfono, o si lo teníamos desde hacía poco no era ese incordio de ahora. Era viernes, al anochecer. No había nadie más en casa, no sé por qué. El segundo, en otra casa, 1990, también diciembre, también delante de una chimenea, también solo, también un tocho que quizá no cabría en una caja de zapatos. Sólo habían pasado tres años entre esos dos momentos, no he sido consciente hasta ahora, quizá porque habían cambiado muchas cosas en demasiado poco tiempo. Atesoro en la memoria muchos instantes que merecen la pena. Como todo el mundo, vaya. Relámpagos de felicidad. Los busco una y otra vez. No sólo de lectura. Algunos incluso mejores que guardo para mí. Lo...

El país de los ciegos

Imagen
Me sienta mejor el horario de invierno. Me sienta mejor el invierno, en general. Aún no ha amanecido y tengo los ojos abiertos. Tan temprano es que aún no habrán abierto los bares. Me pongo a leer. Muchas veces me han preguntado si escribo por las noches, si leo por las noches. Nunca he escrito de noche y prefiero leer de día. Salgo a patearme la ciudad bajo la lluvia. Cuando estoy lejos de casa no paro de dar vueltas por ahí. Cerca de casa tiendo a encerrarme, a aislarme. No sé si es un problema, pero me gusta. Me cruzo con un chaval que camina con los ojos pegados al móvil, no sé si está ensimismado o es miope. Quizá ambas cosas. Cualquiera sabe. Sólo soy un antiguo que se sienta para escribir un mensaje. Un antiguo que escribe en su cuaderno mientras le sirven el primer café del día.  Arrecia la lluvia cuando salgo tras la tostada y un par de cafés. La acera resbala. La punta del bastón zigzaguea, advirtiéndole de los obstáculos. Temo que se caiga. La gente camina deprisa. Es un...

Vehemencia ideológica

Imagen
Me apasionan algunos libros, algunas películas, algunas canciones, algunas obras de arte, la ciencia, la historia, la filosofía, la mirada triste de mi perro y casi todas las mujeres guapas. Me reservo otras cosas. No por pudor, yo el pudor no lo tengo en los sentimientos. Sólo quiero ahorraros aburrimiento. La política me arranca tantos bostezos como las charlas insustanciales. Prefiero una conversación íntima con una sola persona (los tríos están sobrevalorados, creedme, y los curiosos me incomodan), por eso en los actos sociales suelo estar callado o me largo enseguida. Me espanta la vehemencia, cada vez más. Sobre todo cuando es ideológica se me antoja igual que un Barça Madrid o un Sevilla Betis. Empiezan a llover invectivas para reprocharse las culpas por lo de Valencia y ya estoy cansado. Esto va para largo. Veo a la gente alegrarse porque le tiran barro a Pedro Sánchez. La misma alegría, alegría agresiva, como de hincha de fútbol, cuando es a Carlos Mazón. O a los reyes. La gen...

Nunca serás viejo

Imagen
  Cuando sea viejo y use bastón serás tú quien me lleve a pescar. Me lo dijo mi padre, una noche, en la playa, de niño. A él le gustaba pescar de noche. A mí siempre me aburrió pescar, pero me gustaba acompañarlo. Entonces pensaba que mi padre nunca sería viejo, pero ya hace mucho que no tira las cañas desde la orilla. Tres décadas después, en la orilla de la misma playa, le dije a mi sobrina, mientras paseaba de mi mano, que cuando yo fuera viejo sería ella quien tendría que llevarme de la mano a mí. Tú nunca serás viejo, tito, respondió. Estremece la confianza inquebrantable de los niños. Pero los años pasan. Los sobrinos crecen. El endiosamiento deviene en ateísmo, suele pasar. Los padres se convierten en hijos y los hijos somos una suerte de padres.  Todo me viene a la cabeza en la sala de espera de urgencias. Un dibujo infantil en la pared. Mi madre al lado y una niña pequeña en brazos de su madre. Vamos todos a radiología. La niña en brazos de su madre y mi madre cogida ...