En movimiento
Hace mucho tiempo le confesé a un colega de las letras que cada vez escribía con mayor desapego . Sé que no usé la palabra adecuada. Pero él lo entendió enseguida. No me corrigió. La gente inteligente no pierde el tiempo tratando de aleccionar a los demás. No te preocupes, me dijo. Es normal. Con los años adquieres oficio y cada vez te distancias más de lo que escribes. Llevaba razón. Estos días, cuando una nueva novela con mi nombre en la cubierta está distribuyéndose en las librerías , me doy cuenta de que también he aprendido a relativizar lo que ocurra a partir de ahora. Yo ya he hecho mi trabajo. Lo mejor que he podido y lo mejor que he sabido. Sonreiré para las fotos , hablaré de la novela en los medios que tengan a bien entrevistarme; haré lo posible, y también lo imposible, para que mis editores recuperen lo invertido, pero serán los demás quienes me adjudiquen caprichosamente ...