El terco juntaletras
Este cuaderno ha durado menos que otros. Porque escribo mucho, claro. Valga como respuesta a ciertos idiotas que me preguntan si sigo escribiendo. ¿Sigues respirando? ¿Sigues comiendo, viviendo? ¿Follando? ¿Sigues diciendo tonterías? Suelo pensarlo mientras callo y sonrío. A veces no sonrío. Escribir forma parte de mí. Mi manera de estar en el mundo, si me pongo exquisito. Pero no me gusta ponerme exquisito. Prefiero arremangarme cuando escribo y contar lo que me dé la gana. Tiene su parte buena cuando se mira con perspectiva una carrera larga y su parte mala cuando los editores han de hacer cuentas. Lo segundo no me preocupa pero lo respeto. Lo primero tampoco me preocupa pero me gusta. Esta mañana llego a la página 400 de esta suerte de diario, notas, reflexiones, apuntes, y recuerdos de buenos ratos (también malos). Lo empecé hace menos de siete meses. Hoy mismo, o quizá mañana, empezaré otro. Ya no caben más cuadernos de estos en la estantería. A menudo pienso que sería bonito...