Teleasistencia
Una de las cosas que más admiro de la generación de mis padres es la capacidad de soportar la frustración y al mismo tiempo seguir manejándose en un mundo tan distinto al que conocieron. Mi padre y mi madre siempre se han negado a tener guasap, a usar Internet, a manejar un ordenador siquiera. Les alabo y envidio la militancia analógica, pero cada vez es más difícil realizar una gestión bancaria, solicitar una cita al médico, pedir la compra del supermercado o hasta salir a la calle sin llevar un puñetero teléfono inteligente en el bolsillo. Hace muchos años, en una comida con unos periodistas y algún político, salió en la conversación el programa de Juan y Medio. Quizá tenga otro nombre, pero así es como se lo nombra de una forma cercana y cariñosa. Para quien viva fuera de Andalucía, explicaré que es un espacio televisivo famoso sobre todo por servir de puente entre ancianos que desean encontrar pareja. Algo así como un Tinder televisivo para la tercera edad. Resulta fácil, incl...