Siempre andando
No suelo planificar mucho. Ni en la vida ni en lo que escribo. Prefiero caminar tranquilo, con paso firme, sin pensar en el futuro más que lo justo. Dos años y medio han pasado desde que empecé a escribir mi último proyecto . Veinte meses donde caben cosas buenas y cosas malas, como en la vida de cualquiera. En la primavera de 2019 estaba a punto de publicar una nueva colección de cuentos y me di cuenta que en los últimos tiempos me había alejado imperdonablemente de la narrativa breve, a la que tantos buenos ratos debo. Busqué en mis cuadernos y encontré docenas de notas que nunca llegaron a eclosionar en las historias que apuntaban. Escogí una, la que más me apeteció, y me puse a escribir. Luego otra, sin prisas, y otra, hasta llegar a diez. Por el camino se me ocurrieron muchas más. ¿Por qué diez? Supongo que la rotundidad de la cifra me sugería una falsa sensación de orden o de meta confusa. Tampoco buscaba que las historias girasen en torno a un tema d...