Agua
Cuenta Jorge Valdano que cuando vino a jugar a Europa la adaptación fue un poco más difícil por el clima. Pasó de un lugar donde se suspendían los partidos cuando amenazaba la lluvia a jugar en el Alavés. Vista su trayectoria posterior mereció la pena el esfuerzo, pero lo entiendo. A mí me gusta la lluvia. Pocos momentos más felices se me ocurren que tener en las manos un libro de esos que no caben en una caja de zapatos mientras los goterones golpean el tejado o, ya que estamos, tener entre las manos otras cosas menos confesables mientras los goterones golpean el tejado; pero me he criado en el sur de España y sin darme cuenta pospongo planes cuando truena el cielo. No sólo una escapada que retraso cada semana: el otro día me dirigía a comer con unos amigos y la Ley de Murphy, tan oportuna y tan puñetera, decidió que empezase a caer granizo mientras atravesaba un páramo. El paraguas no protege las piernas y enseguida estaba empapado desde las rodillas hasta los pies. Hice amago d...