Quizás en primavera
No estoy inmunizado, y ojalá nunca lo esté, pero cuando la vida aprieta por otros costados soy capaz de activar un cortafuegos y lo que pasa en el mundo me llega de forma amortiguada. Sigo atento a los exabruptos de Trump, a los misiles y a los terroristas, a la guerra, a los mangantes; qué sé yo, al IPC. Pero aunque mantengo una dosis mínima de indignación, estoy tan cansado o tan ocupado que suspiro, resignado, y sigo a lo mío. A mucha gente le pasa lo mismo, seguro. Primum vivere, deinde philosophari, decían los latinos. Conque nada que añadir. Pero la grieta suele aparecer por donde menos te lo esperas. Entre tanta mierda habitual, una noticia breve en la radio me llama la atención mientras conduzco. Frunzo el ceño y me digo que no puede ser. Como no tengo redes sociales en el móvil y procuro sólo usar Google con el ordenador, no busco nada hasta última hora de la tarde, con la esperanza ingenua (y está bien que la esperanza lo sea) de que se trate de una noticia falsa. Pero no lo ...