Entradas

Mostrando entradas de junio, 2022

Jesse Owens en Qatar

Imagen
  Nunca tengo claro qué me irrita más: que me obliguen a hacer algo o que me lo prohíban. Resulta paradójico, ya lo sé, para quien procura  no sobrepasar el límite de velocidad en las autovías , jamás le han multado por  saltarse un semáforo en rojo  y es capaz de patearse varias manzanas con tal de no dejar el  coche mal aparcado . Pero que me obliguen a vestir de una determinada forma o me miren mal por hacerlo de otra despierta al  rebelde tocapelotas  que llevo dentro. Esto es: más de un acto donde codearme con  gente poderosa  me he perdido por negarme a  llevar corbata  y más de una bronca me ha caído con alguna exnovia por lo mismo; pero, por idéntica razón, también me han mirado con desprecio por lucir esos  chalecos acolchados  tan cómodos ( ya lo he comentado aquí alguna vez ) que por lo visto, para algunas  mentes estrechas , los deben de regalar al afiliarse a un  partido escorado a la derecha . Jamás...

Felicidad impostada

Imagen
  Del  verano  me gustan muchas cosas, pero, de las que más, las fotos de los  famosos  en las  redes sociales . Sobre todo las de los f utbolistas . Entre las muchas ventajas de tocar el balón con soltura se encuentra la de disfrutar las  vacaciones  antes que la mayoría. Al fin y al cabo, la pretemporada empieza a mitad del verano, o antes.  Yates, playas recónditas, coches de lujo, tatuajes, relojes de dudoso gusto y mujeres siliconadas . Pero mejor ser justo: a veces no hay yates ni relojes hortera o  mujeres siliconadas  (para gustos, colores, por supuesto), pero los balompédicos comparten la misma obsesión que el resto, aunque nunca nos haya tirado mucho el fútbol: me refiero a la obsesión de enseñar a los demás nuestra  felicidad .      Soy de los que disfrutan compartiendo con los amigos las  cosas buenas que me pasan . Pero en realidad no tengo tantos amigos y me basta con que cinco o seis personas ...

Saturación

Imagen
  Hace más de veinte años una amiga  escritora  me regaló una  página web . Yo había ganado algunos  premios de narrativa breve  con cierto lustre y pensó que me resultaría útil para organizar mi biografía y atender a los  lectores  que, según ella, pronto harían cola para hablar conmigo. Me armé de la mejor sonrisa que fui capaz y le dije que, aunque agradecía mucho su gesto, no deseaba tener una  página web . Es la obra la que tiene que hablar por los autores, le expliqué, abrirse camino por sí misma; y el escritor no debe ponerse a pregonar su trabajo para llamar la atención. Puede parecer una tontería, pero entonces no se habían inventado las  redes sociales . Unos diez años después de aquel regalo frustrado (espero que no me guarden rencor, todavía, por mi desconsiderado rechazo), un  editor  me recomendó darme de alta en  Facebook . Le hice caso, sin mucho interés ni curiosidad. Pocos meses después publiqué una nove...