Entradas

Mostrando entradas de 2010

Nochevieja

Imagen
Nunca me gustó la Nochevieja, pero no porque yo sea de esos que se ponen nostálgicos el 31 de diciembre, sino porque, a pesar de que la Navidad me agrada bastante, la fiesta de esta noche siempre me ha resultado incómoda, muy cansada, como si uno tuviera que pasárselo bien por narices -por imperativo genital, como decía un viejo amigo- entre matasuegras y canciones pasadas de moda.A pesar de ello he claudicado y he ido dos veces a un cotillón, hace muchos años, con tal mal recuerdo como hastío, con el único resultado positivo de un cuento que sucede el día de Nochevieja, que Félix J. Palma, a quien todavía no conocía, y su hermano (supongo que Juan Carlos, al que no conozco personalmente pero tengo enlazado en el blog) me publicaron en un suplemento cultural que dirigían, hace catorce años. Qué queréis que os diga. No me gustan las uvas, y en una fiesta de Nochevieja uno no puede evitar la sensación de estar haciendo el ridículo mientras los demás picotean nerviosos en la copa para qu…

Los tomates de Bardem

Imagen
En Navidad suelo tomarme el trabajo con un poco de calma. Unas semivacaciones para intentar recuperar algo de estas fiestas cuando era un niño. Procuro no escribir mucho, y leer bastante, sobre todo cosas que no tengan nada que ver con el libro en el que esté trabajando. No siempre lo cumplo, pero al menos lo intento. Por casualidad me topé el otro día con un artículo del actor Javier Bardem en El País, en el que se quejaba de la piratería en Internet, y ponía el ejemplo de que si los tomates pudieran duplicarse con un ordenador y con solo pulsar un botón mágico uno pudiera descargárselos, nadie acudiría al mercado a comprar tomates. A mí me pareció un ejemplo muy acertado, y después de poner el enlace del artículo en Facebook y en Twitter empezó un debate interesante sobre estos derechos tan confusos de los creadores y de los usuarios que desean acceder gratis a todo lo que está en la Red. Como el blog me permite todo el espacio que quiera, voy a dejar clara mi postura, por si le in…

Lectores

Imagen
La tarde de ayer estaba desapacible en Sevilla. Los últimos días ha hecho mucho frío y por la mañana las nubes han descargado con tanta fuerza que supongo que ni el más valiente se habrá atrevido a salir a la calle. No pienso que vayan a venir muchos lectores, pero yo tengo que firmar en La Casa del Libro. Dejo el coche muy lejos y me voy dando un paseo hasta el centro. Hace mucho que no entro con el coche en ese laberinto de atascos y conductores impacientes a los que parece que se les ha quedado la mano pegada al claxon, y menos ahora con este rompecabezas desquiciado en que se ha convertido el casco antiguo, donde te puedes meter por una calle, y si no sales por la que te corresponde, es como si te hubieras quedado allí para siempre. Pero este galimatías no viene al caso ahora. Llego puntual, y después de una caminata tan larga tengo calor y me sobra el abrigo. En las firmas de El violinista de Mauthausen siempre hay alguien de la editorial, un detalle que no es necesario, pero sie…

El hombre que pudo reinar

Imagen
Cómo pasa el tiempo. La otra noche, zapeando, un documental nocturno me recordó que hace treinta y cinco años, nada menos, que se estrenó El hombre que pudo reinar, una de mis películas favoritas. Y además, gracias a esos caminos extraños por donde circula la memoria, para mí es muy especial. Yo no sé si la vi en 1975, pero recuerdo que era muy pequeño, y que fui con mi hermana. No soy capaz de acordarme si nos acompañaba alguien mayor, puesto que mi hermana no tendría ni diez años. Eran otros tiempos, claro. Yo era tan pequeño que no se me quedó nada de la película, salvo un detalle. No sé si con cinco o seis años me enteré de que los dos personajes principales eran Daniel Dravot y Peachy Carnehan, dos aventureros británicos empeñados en conquistar un reino y hacerse ricos, ni que los actores con los que iba a pasar tan buenos ratos en el futuro eran Sean Connery y Michael Caine. Pero, por alguna razón inexplicable, durante años me perseguía la imagen de uno de los dos personajes, en…

Firmas en Sevilla y Tomares

Imagen
Por si alguien está interesado, el próximo sábado 18 de diciembre estaré firmando ejemplares de El violinista de Mauthausen y cualquier otro libro que se tercie en La Casa del Libro de Sevilla, de 18,30 a 20,30; y el domingo 19, en la feria del libro de Tomares, de 12,00 a 13,00, en la caseta de la librería Reguera.
Pues eso, el que quiera, ya sabe dónde encontrarme.


De profesión, escritor

Imagen
No deja de apoderarse de mí cierta vergüenza inconfesable cada vez que tengo que manejar la situación. Llega un momento en que alguien, mientras rellena un formulario con tus datos, después de los apellidos, el nombre y la fecha de nacimiento, te pregunta mecánicamente, sin levantar los ojos del papel, cuál es tu profesión, y en cuanto piensas “ahí voy” y respondes que eres escritor, te das cuenta de que el bolígrafo se detiene un instante, como si la tinta se hubiera atascado; o que la persona al otro lado de la mesa frunce el ceño levemente. Le adivinas el pensamiento: a ver, me ha dicho que se llama Pérez Domínguez. ¿Pérez Domínguez? ¿Debería sonarme? Creo que hay gente que piensa equivocadamente que los escritores somos tan conocidos que no podemos ir por la calle sin que la gente nos señale con el dedo o se dé codazos cuando no la estamos viendo, pero nunca, o casi nunca, es así. Y, ya que estamos, me parece muy bien que sea así... Por regla general, en el mundo real, salvo conta…

De lobos y hombres

Imagen
Llueve tanto en el sur de España que algunos ríos se han desbordado. Antes de la hora de comer a veces está tan oscuro que parece que se ha hecho de noche de pronto, como si en lugar de a un tiro de piedra de África estuviésemos cerca del círculo polar. Sin embargo la temperatura, que tanto había bajado los últimos días, por culpa de las nubes ha subido hasta rondar los veinte grados, y uno sale a la calle preparado para no pasar frío porque está muy cerca el invierno y enseguida se da cuenta de que la ropa de abrigo empieza a sobrar, y te metes en un bar y al poco tiempo te gustaría que estuviera conectado el aire acondicionado. Abrigado más de la cuenta dejo el coche lejos del cine, como siempre, para dar un largo paseo. La ciudad se antoja vacía salvo por unos cuantos grupos de franceses con los que me cruzo. Me pregunto si no les habrá pillado el conflicto de los controladores al llegar a España, y me da un poco de pena al verlos en la ciudad en un puente con tanta agua. La lluvia…

Viejas revistas

Imagen
La mañana de hoy se ha presentado lluviosa y hace frío, así que me dedico a mirar en los baúles para buscar revistas viejas. De vez en cuando me gusta repasar las que tengo, ordenarlas, volverlas a colocar en algún sitio donde seguramente quedarán olvidadas hasta la próxima vez que dedique un rato a revolver la cantidad de papeles que hay en mi despacho, que a veces tengo la sensación de que se reproducen a escondidas o se cambian de sitio para volverme loco. Creo que son ya veintinueve tomos, uno por año, los que tengo de la revista Muy interesante. Yo tenía doce años y andaba en séptimo de EGB cuando mi padre me regaló la suscripción a la revista. De los muchos tebeos y revistas que se han ido quedando olvidados en alguna mudanza desde entonces, por alguna extraña y feliz razón, la colección de Muy interesante me ha acompañado siempre. Veintinueve tomos es como una enciclopedia, una clase magistral y amena de ciencia, historia, curiosidades y tecnología. Tan útil resulta que más de …

El chantaje de los controladores

Imagen
Yo soy de los que procura no viajar en avión si no tiene más remedio y si, pongamos el caso, tengo que ir desde Sevilla a Oviedo, prefiero pasarme seis o siete horas metido en un tren, levantándome tranquilamente cuando me dé la gana para ir a la cafetería, estirar las piernas o mirar el paisaje correr al otro lado de la ventana. Estoy convencido de que, para desplazarte sin salir de España, en avión no se ahorra tanto tiempo: que si dos horas antes tienes que estar en el aeropuerto, que si retrasos, que si la conexión de un vuelo te falla y cuando llegas con la lengua fuera a la puerta de la T4 después de haberte dejado los ojos buscando el número en las pantallas, una empleada del aeropuerto que no sabe lo que es una sonrisa te dice que no corras, que el comandante tiene prisa por llegar a su casa a cenar y, aunque sabe que acaba de aterrizar el avión que viene de Santiago con dos pasajeros que tienen billete para Sevilla, no ha podido esperar dos minutos.Lo dicho, que prefiero el t…

Domingo por la tarde

Imagen
Ayer el día se presentó desapacible. El aire estaba tan frío que parecía que la Navidad había llegado con un mes de adelanto, el hilillo del humo de las chimeneas escapándose por los tejados, las gotas de agua tan frías que encogías el cuello al caminar para que no te bajase una por la espalda y perdieses la compostura en plena calle. Sin embargo esta mañana parecía que lo de ayer había sido un espejismo, como si alguien hubiera soplado las nubes negras y despejado el cielo porque era domingo. Mañana es lunes y hay que seguir con el trabajo, pero el domingo por la mañana ya estoy estrujándome la cabeza para resolver algún pasaje que no termina de convencerme de la novela que estoy escribiendo , y no dejo de darle vueltas, con los ojos cerrados, sentado y disfrutando del sol agradable del final del otoño. Supongo que por eso me obligo a salir al campo esta mañana luminosa, para no pasarme hasta la hora de comer encerrado en mi despacho trabajando, para que los días del fin de semana no…

Resonancia magnética

Imagen
Yo soy de los cabezotas que no van al médico si no tienen más remedio, y me resisto a tomar una pastilla con la misma intransigencia que si profesara una religión extraña que me lo prohibiera; pero como además de ser tan bruto no soy Supermán, al final tengo que pedir cita y pasar por la consulta, como todo el mundo. Desde hace casi una década arrastro una lesión en un hombro de la que no me atrevo a operarme, y aunque el dolor se ha vuelto un compañero inseparable solo me salto los preceptos estúpidos de no visitar la consulta del médico cuando se vuelve insoportable. El otro día mi traumatólogo me soltó una reprimenda nada más verme porque hace un año y medio me dio un volante para una resonancia que nunca me hice. Si no me vas a hacer caso, me advirtió, mejor búscate otro médico.Así que he sido obediente y esta mañana la he pasado haciendo cola en la clínica. Sentado en un rincón, con los auriculares puestos para escuchar la radio, he terminado sacando mi libreta del bolsillo para …

Sábado

Imagen
Siempre me han llamado la atención los jubilados que cada mañana se siguen levantando tan temprano con la misma energía que si tuvieran que lidiar con el ajetreo de la vida laboral. Me pasa lo mismo con la gente que, cuando viaja, acostumbra a hacerlo por un motivo relacionado con su trabajo, como si así pudieran eludir alguna clase de sentimiento de culpabilidad inconfesable al alejarse de su rutina. Pero yo ahora de lunes a viernes me paso el día entre libros, entre los que escribo y los que leo, y muy pocas veces de las que he salido al extranjero durante los últimos años no ha sido para documentarme sobre alguna novela en la que esté trabajando o he podido resistirme a utilizar las ciudades que he visitado como escenario donde suceden las historias que me invento.
Always be closing, les sermonea Blake, el personaje que interpreta Alec Baldwin, a los arrinconados vendedores en Glengarry Glenn Ross. Always be closing. Siempre estar vendiendo. Todo es trabajo, parece. El sábado, desd…

Gregorio León

Imagen
Solo nos hemos visto tres o cuatro veces, pero Gregorio León es uno de los pocos amigos que tengo en la charca de pirañas que muchas veces se me antoja el gremio de los escritores. La primera vez que hablé con él fue hace casi tres años, cuando se acababa de publicar El factor Einstein y me llamó para hacerme una entrevista. Unos meses después coincidimos en Sevilla y se acercó a la mesa a saludarme, la noche que Félix J. Palma, otro de los viejos colegas de este oficio, ganó el Ateneo por El mapa del tiempo. Soy Gregorio León, me dijo. No sé si te acordarás de mí. Claro que me acordaba. Cuando uno escucha la voz de Gregorio León se imagina que un mago lo acarició con su varita, porque es de esos periodistas que fuera de un estudio de radio te dan envidia porque siempre son capaces de modular cada sílaba como si tuvieran el micrófono delante. Pero me acordaba también porque Gregorio, además de retransmitir partidos de fútbol, hace unas entrevistas estupendas a los escritores en Onda R…

Que levante la mano el que no pague impuestos

Imagen
El fin de semana termina, y el lunes por la mañana uno ha de reconocer, con un poco de vergüenza incluso, que ya tenía ganas. Por suerte, a veces pasa eso cuando escribes, que estás deseando volver a la tarea pendiente, porque es tu obligación y porque te gusta, pero también porque sumergirte en un mundo inventado tiene muchas ventajas, sobre todo, estar durante unas cuantas de horas cada día tan concentrado en tu trabajo que a veces es como si el universo entero, el de verdad, dejara de existir. El mundo real es más complicado. Anoche, precisamente, tuve una conversación muy interesante sobre este asunto. Escribir también sirve para eso, decía yo, para ordenar un poco el caos de la vida.Lo malo es que muy temprano, mientras desayuno, acostumbro a poner la radio, y hoy me entero de que Puigcercós, el político catalán, ha soltado la gracia de que en Andalucía no paga impuestos ni Dios. Ignoro el motivo por el que algunos políticos catalanes no pueden evitar hablar mal de Andalucía, y e…

De manuscritos y apocalipsis

Imagen
Asombra e inquieta al mismo tiempo que los demás sepan tantas cosas de ti. Por la mañana, cuando ya llevo un rato trabajando, suena el teléfono y alguien me pide si puedo entrar en directo en un programa de radio en el que van a hablar de la gente que aún escribe a mano, y por un momento me pregunto si no me estaré haciendo más viejo de lo que soy capaz de darme cuenta. Ayer, los chavales de un instituto al que fui a dar una charla me trataban respetuosamente de usted a pesar de que todos los días he de hacer un esfuerzo para recordarme que hace ya muchos años que dejé atrás la adolescencia, y hoy parece que soy uno de los pocos escritores que aún utilizan pluma y cuaderno para el primer borrador de sus novelas.Uno escribe libros y cuenta cosas sobre su vida en el blog, pero nunca es consciente de cuánta gente hay al otro lado: lectores que se llevan a la cama tus novelas y luego las dejan en la mesita de noche después de doblar el pico de una página cuando los vence el sueño, o perso…

Aracena

Imagen
Acostumbrado a sentarme delante de la mesa de mi despacho cada día, no dejo de sentirme un poco raro al salir de mi casa esta mañana y conducir más de cien kilómetros para hablar durante una hora a un grupo de estudiantes, porque, cuando he cogido velocidad de crucero en la escritura de una novela, me da mucha pereza abandonar mi trabajo para cumplir con algún compromiso, y a duras penas consigo dominar el sentimiento de culpabilidad cuando me alejo de mi despacho y de mis cuadernos. Pero el trabajo de un escritor no se reduce a inventar historias, sino a salir a contarlas a la prensa o a los lectores durante la promoción, o acudir a donde te llamen para hablar de libros. Cuando yo tenía quince o dieciséis años nunca vino un escritor a clase para hablarnos de su oficio, por eso me parece muy importante que los chavales se den cuenta de que los que firmamos novelas somos tipos normales, de carne y hueso. Por algún prejuicio estúpido, a veces uno va a un instituto convencido de que la t…

¿Holganza?

Imagen
No puedo evitar cuando llega el fin de semana acordarme de que durante muchos años he tenido que trabajar los sábados por la mañana, y a menudo los domingos, en otros menesteres que nada tienen que ver con la Literatura, de cuánto echaba de menos las tardes del viernes de mi infancia, el mejor momento de la semana, con la única perspectiva de no tener nada más que hacer hasta el lunes que montarme en la bicicleta, ver alguna película en la tele si no era de dos rombos o leer los tebeos que mi padre me traía puntualmente cada viernes. Ahora, que aunque hago otras muchas cosas mi principal ocupación es la Literatura, a no ser que tenga algún trabajo pendiente o un encargo ineludible, lo que sucede más veces de las que me gustaría, procuro no escribir los fines de semana, recobrar aquella sensación perdida de felicidad, hace tantos años, pensar en el viernes por la tarde, el sábado y el domingo como los momentos perfectos para dedicarlos a la holganza más absoluta. Creo que a bastantes l…

Los ojos de Belén Rueda

Imagen
Recuerda que ya tienesEl violinista de Mauthausen 
yEl síndrome de Mowgli 
EN BOLSILLO SÓLO POR 8 EUROS    (ALGAIDA ECO)

Llegamos pronto, porque una de las manías de las que no tengo intención de desprenderme cuando voy a cine es acomodarme en la última fila, cerca del pasillo, antes de que se apaguen las luces, ver los tráilers y los anuncios que, aunque a veces sean los mismos, no se disfrutan igual que en la tele. Cruzar la puerta del Cervantes, en Sevilla, siempre es un momento agradable. Con tanta multisala enlatada, procuro ver siempre las películas en este viejo teatro con palco, lámpara majestuosa en el techo, gruesas cortinas rojas y un leve olor a humedad, a cuarto que ha estado cerrado demasiado tiempo. Resulta demasiado desconsolador sentarse en una sala tan grande sólo junto a cinco o seis personas, pero el cine Cervantes se mantiene en el centro de Sevilla, irreductible, orgulloso, el útimo de una especie, como el Alameda multicines o el Avenida, que se ha ido extinguiendo s…