Misantropía
Me manda un amigo muy querido el texto de alguien que habla sobre otra persona y sin saberlo, aunque me conoce bien, también habla de mí mismo. No de lo que soy, pero sí de lo que podría ser si me dejase llevar por mi tendencia natural a la misantropía. Las mejores historias, por muy cortas que sean, por lugares muy lejanos donde sucedan, nos hablan de nosotros mismos. Pero aterra asomarse a ese abismo aunque nos sepamos (aunque lo creamos tontamente tal vez) dueños de muchos asideros; a pesar del convencimiento de que la mesa temblará menos si la sostienen muchas patas. Salto de un mundo a otro con facilidad, incluso con placer, lo he aprendido con el tiempo, una suerte de desdoblamiento saludable y enriquecedor: llevo puesto el traje de escritor en cualquier cosa que haga, pero también al sentarme a escribir me acompaña todo lo vivido durante años, mis propias experiencias y las de la gente que he conocido. Me gusta esa frase hecha, estar en el mundo. Saber, aunque sólo sea lo justo,...