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Mostrando entradas de octubre, 2025

Misantropía

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Me manda un amigo muy querido el texto de alguien que habla sobre otra persona y sin saberlo, aunque me conoce bien, también habla de mí mismo. No de lo que soy, pero sí de lo que podría ser si me dejase llevar por mi tendencia natural a la misantropía. Las mejores historias, por muy cortas que sean, por lugares muy lejanos donde sucedan, nos hablan de nosotros mismos. Pero aterra asomarse a ese abismo aunque nos sepamos (aunque lo creamos tontamente tal vez) dueños de muchos asideros; a pesar del convencimiento de que la mesa temblará menos si la sostienen muchas patas. Salto de un mundo a otro con facilidad, incluso con placer, lo he aprendido con el tiempo, una suerte de desdoblamiento saludable y enriquecedor: llevo puesto el traje de escritor en cualquier cosa que haga, pero también al sentarme a escribir me acompaña todo lo vivido durante años, mis propias experiencias y las de la gente que he conocido. Me gusta esa frase hecha, estar en el mundo. Saber, aunque sólo sea lo justo,...

La princesa india

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Dice que le gusta escribir. Yo, como acostumbro con los desconocidos, no le he dicho la verdad. Es curioso que tan cerca de las oficinas de un grupo editorial donde he publicado varias novelas y la sede de un diario muy conocido le llame la atención un tipo que saca el cuaderno de la mochila deshilachada y se ponga a escribir mientras le sirven el primer café de la mañana. O tal vez las cercanías mencionadas la empujan a pensarlo. Dos y dos a veces suman cuatro. No, ya me gustaría, he respondido, cuando me ha preguntado si soy escritor. Sólo tomo algunas notas sobre las tareas pendientes, para que no se me olviden. Además, añado, porque sigue mirándonos, al cuaderno abierto sobre la mesa y a mí, escribir ayuda a ordenar ideas.  Asiente. Es colombiana, muy joven, guapísima, parece una modelo menuda. La piel de bronce y el pelo con reflejos azulados de tan negro. Se mueve con seguridad, derrocha desparpajo. Una princesa india se me antoja. Un motivo tan lícito como cualquier otro par...

El conde de Montecristo

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No soy de hacer listas ni de poner a competir libros, pero si tuviera que quedarme con unos cuantos que me han dejado tumbado, ahí estaría, sin duda,  El conde de Montecristo . Mi recuerdo más antiguo sobre la historia de Edmundo Dantés debe de ser la mítica serie española de finales de los sesenta que vería en alguna reposición de niño, en blanco y negro. La versión ilustrada que atesoro en mi estantería llegaría a mis manos poco después (gracias otra vez a mis padres, por tantas cosas). La tengo en otras ediciones. Mi favorita es la de Debate, mil y pico de páginas en papel fino. Desde muy niño siento debilidad por los personajes oscuros y atormentados obligados por las circunstancias a embocar caminos muy distintos a los que deseaban. Michael Corleone también fue uno de esos tipos que se hicieron mis amigos enseguida. Tal vez por eso  El Padrino , que vi por primera vez en una pantalla grande a los catorce años (la novela la leí a los once) es mi película favorita de siempr...