El académico José María Merino
Querido Cristóbal: Como sabemos bien -tú, los oyentes y yo mismo- la vida no es un camino de rosas, y por cada éxito que conseguimos hay tantos fracasos o renuncias por lo menos. Con la gente que te vas encontrando a lo largo del camino, querido amigo, sucede más o menos lo mismo. Quiero decir que muchas veces, más de las que nos gustaría, nos encontramos con gente que nos pone la vida más difícil, como si las cosas ya no fueran lo bastante complicadas por sí solas, gente que pudiendo ayudarte mira para otro lado, como si no fuera con ellos, o tal vez, ya sabes, gente que incluso te pone una zancadilla cuando estás aprendiendo a caminar. Te preguntarás por qué te estoy contando esto, querido Cristóbal. Pues verás, te lo cuento porque, como te decía al principio, en la vida también le suceden a uno cosas que lo reconcilian con el mundo, y por fortuna a veces te encuentras con gente que sin pedir o sin esperar nada a cambio te ayuda o te anima. Y hoy, Cristóbal, yo quería contarte, a ti ...