Doce hombres sin piedad
Comentaban el otro día en la radio la
película Doce hombres sin piedad, de Sidney Lumet, con
guión de Reginald Rose. Espléndida, por cierto. La he visto más de una
vez, hace siglos ya. Doce hombres encerrados para deliberar sobre la
culpabilidad de un joven, que parece clara hasta que uno de ellos se empeña en
aguarles la fiesta sugiriendo que el chico puede ser inocente. En la radio
mencionaron la memorable versión de Doce hombres sin piedad que
se hizo en el programa Estudio 1, de TVE, que también
recuerdo haber visto, no en su estreno, porque fue en 1973 y yo era
demasiado pequeño para acordarme, pero seguramente en alguna reposición, siendo
un niño todavía. Por esos caprichos de la memoria, sólo tenía grabado a José
Bódalo en su papel de tipo amargado empeñado en condenar a un inocente.
Pero en la web de TVE se puede rescatar esta joya y he corrido a
busca
Echadle un vistazo.
No lo lamentaréis. Yo hace casi cuatro décadas que lo vi en Estudio 1.
España era un país muy diferente, mucho más gris, puede que más triste,
pero cuarenta y cuatro años después uno enciende la televisión y siente que se
ha perdido algo mágico. Basta mirar la programación de la mayoría de las
cadenas y el esfuerzo de rebuscar entre programas zafios donde vociferan
vagos recalcitrantes y alguna folclórica caduca ―disculpadme el fácil pleonasmo―
ni siquiera merece la pena. Y quizá lo mejor de ver Doce hombres sin
piedad en Estudio 1 sea comprobar, satisfecho, que, aunque
muchos se empeñen en negarlo, ministros incultos incluidos ―perdonadme
el pleonasmo, de nuevo―, muchos de los actores españoles no tienen nada
que envidiar a los extranjeros, a los americanos quiero decir: José María
Rodero no le va a la zaga a Henry Fonda, ni José Bódalo a Lee
J. Cobb. Casi siempre la diferencia estriba en la falta de medios. Pero ésa
es otra historia.
© Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2017
Comentarios
Por cierto, gracias por recordarme la palabra "pleonasmo", olvidada estaba...