El viajero solitario

Lo único malo que tiene viajar solo es que acabe gustándote. Desde hace una década, más o menos, Madrid me atrae cada vez más. Fue cuando dormí por primera vez en un hotel muy céntrico pero muy tranquilo. Un gran descubrimiento. Siempre me alojo en el mismo desde entonces. Y si no hay sitio, en otro de la misma cadena, muy cerca. Pero no diré el nombre. Tampoco el de un bar donde durante una Feria del Libro un camarero me preguntó si era escritor y puso un chupito en la barra para invitarme cuando acabé de cenar. Desde entonces procuro pasarme al menos una vez cuando voy a Madrid. Los sitios lujosos nunca me han llamado la atención. Prefiero las cosas sencillas. Cuando estoy fuera hago lo que no hago habitualmente: como no tengo que conducir bebo unas cuantas cervezas durante la cena. A los viajeros solitarios nos dan los peores sitios en los restaurantes, por eso prefiero la barra, pero hoy está llena y me acomodan en una mesa al lado de una reunión de yanquis. Tienen más o menos mi edad, tres hombres y tres mujeres. Hablan con ese acento suave, inconfundible, al que me acostumbré durante algún verano que pasé de adolescente en Estados Unidos. Me gusta oírlos, entender lo que dicen sin que sepan que los entiendo. La segunda cerveza me provoca un mareo agradable y una lucidez inesperada. Un poco más allá, dos mujeres se levantan cuando terminan de cenar. La más joven no tiene mucho más de veinte. Pelo corto, morena, preciosa. La otra debe de ser su madre, porque es su versión madura, pero sobre todo por el cariño con que la mira mientras se coloca un chal esperando su aprobación. La hija mira a la madre como un espejo y la madre la mira a ella igual antes de clavar sus ojos en mí. Me sonríe. Yo también sonrío. No hace falta decir nada más. Hay momentos en que comprendes que, a pesar de todo, la vida merece la pena. 

 © Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2019

Comentarios

Luis Fernando Martín ha dicho que…
Hola Andres, leo este texto tuyo , me gusta lo que dices como lo dices. Soy madrileño de adopción y un enamorado de Madrid. Aprovecho para preguntarte para cuando una nueva novela tuya despues de los relatos de La letra pequeña. Creo recordar que tenias proyectada otra aventura de Pinner.
Un saludo.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Hola, Luis Fernando: me alegra que te haya gustado el texto. Mi nueva novela, en la que, efectivamente, regresa Gordon Pinner, está terminada, pero aún no hay fecha de publicación. Todo lo que tiene que ver con el negocio editorial sucede de una forma muy lenta. En cuanto tenga alguna noticia, lo anunciaré. Muchas gracias por tu interés.
Miguel Sánchez ha dicho que…
Uno ya lee como lector profesional de Andrés y me ha quedado la intriga de saber si la madre era aún joven, y si pasó algo luego.
Andrés Pérez Domínguez ha dicho que…
Eso te lo contaré en privado, querido amigo. Un abrazo.