Juego de tronos



Cuando alguien me pregunta si prefiero leer una novela o ver su versión cinematográfica siempre recurro a una conocida viñeta en la que una cabra está masticando un trozo de celuloide y le dice a otra: “pues a mí me gustó más el libro”. Parece una frase sacada de una película de Woody Allen, pero creo que muestra bastante bien la comparación casi siempre absurda o innecesaria entre una novela y su versión cinematográfica o televisiva. El cine y los libros son dos medios diferentes, con sus propios códigos, y a mi juicio discutir sobre cuál es el más adecuado para contar una historia no tiene ningún sentido. Si acaso, son complementarios: ver en el cine una película después de haber leído la novela puede ilustrárnosla, y leer una novela después de haber visto su versión cinematográfica quizá nos amplíe gratamente la historia. Las dos experiencias pueden resultar placenteras, quiero decir.
Todo el párrafo anterior viene a cuento porque hoy se estrena en España la segunda temporada de la serie Juego de tronos, y aunque ya vi el año pasado la primera temporada, ahora mismo ando disfrutando como no recuerdo haber disfrutado en mucho tiempo con la lectura del primer libro de George R. R. Martin en el que está basada la serie. El primer volumen, Juego de tronos, tiene 798 páginas y, si he de ser sincero, no creo que me hubiera atrevido a hincarle el diente si no me hubiera entusiasmado la serie. Como decía más arriba, la lectura de la novela me está ampliando lo que vi el año pasado en la tele, y al recordar las caras de los actores (ese inolvidable Sean Bean como Eddard Stark; ese impagable enano Tyron Lannister que interpreta Peter Dinklage; Jon Nieve; la indomable niña Arya; esos lobos huargo que a uno le hubiera gustado tener como mascotas cuando era un niño) la experiencia lectora resulta mucho más rica. Sin embargo, antes de ver la segunda temporada prefiero seguir leyendo las novelas y que luego la serie le ponga caras y música y paisajes a lo que ya esté grabado en mi memoria. Esta mañana que se celebra el Día del Libro vuelvo a casa cargado con el segundo libro, Choque de reyes (924 páginas), y los otros dos tochos que forman la tercera parte y que deben de tener más o menos las mismas páginas cada uno que los anteriores pero aún no he desprecintado. Así que ya sabéis: si en el futuro desaparezco de aquí más tiempo del habitual, no os preocupéis.
Lo más probable será que esté pasándomelo en grande con un montón de amigos que he hecho en Desembarco del Rey, en el Muro, en Rocadragón, en Invernalia... Los que habéis leído las novelas u os gusta la serie entendéis de lo que hablo. Así que ya sabéis: winter is coming. O sea: se acerca el invierno. Qué alegría.



© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2012

Comentarios

  1. Comparto tu opinión,Andrés.Es distinto leer una novela y apreciarla a través de una película.El libro nos permite imaginar,crear los personajes y lugares donde se desarrollan los acontecimientos de acuerdo a una descripción.Leer es maravilloso.El cine también me encanta .Son medios diferentes.
    Espero poder ver esta serie que has compartido en tu blog.
    Muchos saludos amigo.

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  2. Hola, las dos cosas me gustan ,y si es buena la novela me gusta verla en el cine ,pero prefiero leerla antes y si he visto algunas pero nunca de las que yo he leído.(yo también me he cargado de libros )y por eso me pongo aquí a estas horas.Buenas noches

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  3. No os perdáis Juego de Tronos. Los libros o la serie. O las dos cosas. Os gustará.
    Abrazos,

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  4. Como George RR ha tardado 10 años en escribir los dos último libros, tomé la decisión (hace 4 años ya) de no leérmelos seguidos, sino uno por año....así que veamos, me acabo de leer el cuarto y último publicado, el año que viene sale el quinto, ok, me lo pillo el mismo día que salga, pero y después !?!?! aún quedarían dos tochacos por publicar! mi plan se desmorona...me ha merecio la pena espaciar un año cada libro???

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