La dictadura de los tontos

Pues sí, amigos: el futuro distópico ya está aquí. Pero no será orwelliano ni margaretatwoodiano. Serán los tontos los que manden. Hasta el más retrógrado debería darse cuenta del largo trecho que falta por recorrer para que las mujeres y los hombres sean tratados por igual, pero ¿de verdad es necesario vetar cuentos infantiles por sexistas? Parece que, para algunas escuelas, La bella durmiente o Caperucita Roja son peligrosamente tendenciosos y los van a retirar de sus bibliotecas. A veces la modernidad esconde una cara tenebrosa donde anidan la intolerancia y la estupidez. Puesto que de dictadura se trata, no sé si me dan más miedo los gobernantes con modales cuarteleros o los iluminados empeñados en cambiar el mundo a golpe de estulticia.


© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2019

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