Siempre andando

No suelo planificar mucho. Ni en la vida ni en lo que escribo. Prefiero caminar tranquilo, con paso firme, sin pensar en el futuro más que lo justo. Dos años y medio han pasado desde que empecé a escribir mi último proyecto. Veinte meses donde caben cosas buenas y cosas malas, como en la vida de cualquiera. En la primavera de 2019 estaba a punto de publicar una nueva colección de cuentos y me di cuenta que en los últimos tiempos me había alejado imperdonablemente de la narrativa breve, a la que tantos buenos ratos debo. Busqué en mis cuadernos y encontré docenas de notas que nunca llegaron a eclosionar en las historias que apuntaban. Escogí una, la que más me apeteció, y me puse a escribir. Luego otra, sin prisas, y otra, hasta llegar a diez. Por el camino se me ocurrieron muchas más. ¿Por qué diez? Supongo que la rotundidad de la cifra me sugería una falsa sensación de orden o de meta confusa. Tampoco buscaba que las historias girasen en torno a un tema determinado. Como siempre, sólo escribo de lo que me tira con ganas, y eso, por fortuna, suele ser distinto cada vez. Dos años y medio después he puesto punto final a la última de estas historias. Diez relatos, varios de ellos con una extensión que se acerca a uno de mis formatos favoritos: la novela breve. En total son unas ochenta mil palabras. Para entendernos, un libro que rondará las trescientas páginas. Al juntar todas las historias he descubierto algo de lo que no era consciente: cinco pertenecen al mundo cotidiano, con sus miserias y sus alegrías, sus luces y sus sombras, donde los personajes tratan de salir a flote entre celossoledadesconvivenciasamoresdesamores y el propio tedio de vivir; las otras cinco, además de todo lo anterior, tienen un elemento fantástico que las diferencia. Eso que me gusta tanto: torcer la realidad un poco para que pueda colarse algo imposible sin que la trama deje de ser, o parecer, verosímil. Sólo al terminar el último relato me doy cuenta de que he escrito dos libros sin pretenderlo. Quizá más de dos porque alguna de estas historias, dada su extensión, se podría publicar en solitario. Pero esa decisión caerá del lado de los editores. Durante estos dos años y medio también he construido varios capítulos de una nueva novela, se han publicado dos libros con mi nombre en la cubierta, he recibido algunos premios, han visto la luz algunas traducciones y la mayoría de mis novelas se van a lanzar en audiolibro. Al cabo, no es mala cosecha. Me doy cuenta, una vez más, de que lo único importante es seguir caminando. Si no te detienes, siempre llegas a alguna parte. 

 

© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2021 

 

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