Agua


Cuenta Jorge Valdano que cuando vino a jugar a Europa la adaptación fue un poco más difícil por el clima. Pasó de un lugar donde se suspendían los partidos cuando amenazaba la lluvia a jugar en el Alavés. Vista su trayectoria posterior mereció la pena el esfuerzo, pero lo entiendo. 
A mí me gusta la lluvia. Pocos momentos más felices se me ocurren que tener en las manos un libro de esos que no caben en una caja de zapatos mientras los goterones golpean el tejado o, ya que estamos, tener entre las manos otras cosas menos confesables mientras los goterones golpean el tejado; pero me he criado en el sur de España y sin darme cuenta pospongo planes cuando truena el cielo. No sólo una escapada que retraso cada semana: el otro día me dirigía a comer con unos amigos y la Ley de Murphy, tan oportuna y tan puñetera, decidió que empezase a caer granizo mientras atravesaba un páramo. El paraguas no protege las piernas y enseguida estaba empapado desde las rodillas hasta los pies. Hice amago de volverme, llamar a mis amigos y decirles que lo sentía. Sentarme a comer con los pantalones como si hubiera cruzado un río no es la mejor manera de pasar la tarde, ni de disfrutar del vino ni de los amigos. Pero al final llegué a donde me esperaban. Manuel, el camarero que tanto nos cuida, exprimió la cazadora y me invitó a sentarme. Importa menos tener las piernas empapadas cuando hay buen vino, buena comida y buena compañía.

En el sur no estamos acostumbrados a tanto llover. Quizá sea una mala costumbre. El norte no luce ese verde luminoso porque lo pinten, sino porque hay que salir a la calle con chubasquero un día sí y otro también. Más pronto que tarde dejará de llover. La primavera lucirá espléndida y nos emborracharemos de azahar. Y, también, antes de que nos demos cuenta, empezará a hacer calor, mucho calor. Demasiado para un andaluz con vocación de norteño. Y seguirá haciendo calor en septiembre, y en octubre; puede que hasta mediados de noviembre. 

Conque, disfrutemos de la lluvia.

 

(La foto es de mi querido Óscar Gómez, el otro día, en la calle Pacheco y Núñez del Prado, en Sevilla)

 

 

© Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2025 

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